El 15 de abril pasado me ocurrió un hecho que entiendo es importante transmitir a nuestra sociedad ya que estamos viviendo momentos de mucha inseguridad y porque además estamos acostumbrados cotidianamente a repudiar malas acciones y en muy pocos casos reconocemos y hacemos público las buenas. Ese día acudí a los Tribunales Provinciales de Rosario a realizar una serie de trámites y al momento de retirarme de una de sus oficinas perdí mi billetera con toda la documentación (DNI, tarjetas, credenciales, etcétera) y con una suma de dinero importante. Después de varias horas recibí una llamada telefónica de una amiga a la cual el señor Daniel Irazú, personal policial de Tribunales, informó haber encontrado mi billetera, la cual sería "entregada por él solo a su dueña". Me presenté ante él, quién me la entregó, solicitándome que constate si se encontraba todo; ante mi sorpresa efectivamente estaban todas mis pertenencias, inclusive el dinero. Por gratitud intenté premiar esa actitud tan honesta y correcta del oficial con una retribución, pero no aceptó recompensa alguna y mantuvo su posición de que estaba en cumplimiento de su deber. Con esta carta quiero expresar que la conducta distinguida de Daniel Irazú me dejó enormemente sorprendida y agradecida. Por ello quise compartirlo con la ciudad, ya que hechos de esta índole enaltecen las fuerzas policiales y los ciudadanos deben saber que podemos confiar en ellos.


































