Claudio Blaser escuchó el veredicto y se marchó a Alta Gracia a pasar en las sierras la primera
tarde de su libertad recuperada. Desde allí le dijo a La Capital que experimentaba
sensaciones raras. “Intento empezar una vida más relajada. Fui policía durante 22 años y pasé
dos años preso. Estoy al aire libre con mi mujer y mi único hijo, de 18 meses, que nació mientras
estaba en la cárcel. Es un momento grato pero contradictorio”.
—Usted fue absuelto por unanimidad aunque por la duda en un caso
de larga controversia. Se habló de pruebas plantadas y de enfrentamiento inexistente. Se definió
que no hay pruebas de eso, pero quisiera conocer su posición.
—En realidad no me hace bien hablar de esta situación. Lo único
que puedo decirle es que el hecho por el que se me juzgó fue un episodio muy rápido. Los peritos
técnicos hablaron de tres segundos o menos. No me quedó más alternativa que la que adopté para
defenderme. Fue una situación de defensa legítima. Después se dijeron muchas cosas, pero en el
juicio se plantearon muchas otras. El resultado es el que terminó en este fallo de absolución.
—¿Usted cree que la persona que murió por su intervención es la
que habían ido a buscar?
—Sin duda que la persona fallecida es la que buscábamos. Era un
hombre imputado y reconocido por un delito de privación ilegal de la libertad y robo calificado. No
se pudo demostrar desgraciadamente esto por la muerte de esta persona. El hecho que se le atribuia
era el robo de madrugada a una vivienda en Villa Cañás utilizando ganchos en la cerradura para
abrir la puerta, el sometimiento durante unas horas de toda la familia y la sustracción de dinero y
objetos de ese lugar. Fue el 2 de mayo de 2007.
—Esta persona no registraba antecedentes penales según el tribunal
que lo juzgó.
—En la provincia de Santa Fe no. En Córdoba tengo entendido que al
menos uno.
—¿Sabría decirme cuál?
—No lo recuerdo.




























