El pasado 14 de abril esperaba la línea K a las 9 de la mañana mientras caía una lluvia torrencial. Me encontraba parado en la esquina de Vera Mujica y Mendoza, con otras dos personas. Cuando se acercó el colectivo a esta esquina se limitó solamente a hacer señas para decir que esa no es la parada. No sólo avanzó tirando agua hacia todos lados, lo peor es que ni paró. Me puse a correrlo y llegué a la esquina de Francia, donde accedió a abrir la puerta. Le pregunto por qué no paró en la esquina anterior y me dijo que no era la parada. Le comenté que los días de lluvia debe parar en todas las esquinas, le guste o no. Después de un rato de discutir, me respondió: "No paré en la esquina porque no se me cantaban las bolas". Linda forma de expresarse. Pregunto, ¿es esa la forma de tratar a la personas que viajamos día a día? No solo eso, luego empezó a amenazar que él se la bancaba. ¿Qué se banca esta persona maleducada? ¿No parar en las esquinas que le corresponde? A todo esto, cuando le pregunté su nombre y apellido para realizar la denuncia correspondiente, se negó en todo momento a decirlo y seguía provocándome. Ante el aumento de los costos de los pasajes, podría alguien comprometerse y destinar parte de esos fondos en enseñar que la vida no es prepotear o patotear, y que solamente deben dedicarse para lo que fueron capacitados, esto es conducir un transporte público con educación y respeto al prójimo.


































