“Esto tiene que ver con la actividad gremial”. Rubén Ghioldi, el
histórico secretario general de la Asociación Empleados de Comercio de Rosario, utilizó esas
palabras para definir el robo que sufrió ayer a la mañana en su domicilio. Dos hombres le tendieron
una trampa haciéndose pasar por empleados de la EPE y así lograron engañarlo durante algunos
minutos. El tiempo suficiente para que otras personas ingresaran a la casa y sustrajeran una pesada
caja fuerte en la que se guardaban 30 mil pesos, papeles personales y documentación del gremio. El
pesado armatoste fue ubicado poco después tirado en la calle, en barrio Belgrano, sin el dinero y
con sólo una parte de los papeles sustraídos.
Mar de fondo. Ghioldi, una leyenda viviente del sindicalismo local, con 42 años al
frente del gremio mercantil, no dudó un instante en encontrar una motivación para lo que fue una
nueva versión del cuento del tío. “Esto tiene que ver con mi función. El 19 de diciembre se
realizará una asamblea general y esto podría venir de la oposición. Recuerde que a la doctora
(Susana) Treviño, nuestra asesora legal, ya le balearon el frente de su departamento hace un
tiempo”, señaló (ver aparte).
En diálogo con La Capital, el dirigente contó que ayer, cerca de las 11, se
encontraba solo en su domicilio particular, en Córdoba 2705. A esa hora, dos hombres vestidos
con ropa de trabajo de color gris tocaron timbre y se anunciaron como empleados de la EPE. El
motivo de la visita era, según le informaron, que en su casa se había detectado una fuga o un
exceso en el consumo de energía eléctrica.
“Yo los atendí por la ventana de vidrio de la puerta. Primero me
entregaron como una factura y después hicieron como que conectaban un aparatito al medidor, que
empezó a sacar chispas. Entonces me dijeron que tenía corriente de más y me pidieron permiso para
pasar. Yo los dejé entrar. Me preguntaron si tenía aparatos enchufados, les dije que sólo la
heladera. Fueron a revisarla y allí también conectaron el mismo aparato que empezó también con las
chispas”, recordó ayer Ghioldi desde su despacho ubicado en Corrientes al 400.
Frente al presunto problema en la instalación, los falsos operarios intentaron
tranquilizarlo y le dijeron que no se hiciera problemas, que el inconveniente iba a ser solucionado
desde la EPE. Hasta ese momento Ghioldi no tuvo sospechas. Los desconocidos se habían comportado
correctamente. Al poco tiempo de que los hombres se habían marchado, el dirigente recibió la visita
de efectivos de la Patrulla Urbana.
“Los policías me dijeron que los llamaron unos vecinos que vieron salir a
unas personas de mi casa con una caja fuerte. Les respondí que era imposible. Yo mismo había
acompañado a los tipos hasta la puerta. Estuve permanentemente con ellos, además la caja es
demasiado pesada”, remarcó Ghioldi.
El hallazgo. La caja fuerte en cuestión se encontraba en una de las habitaciones
de la casa, sobre un escritorio. Tendría poco más de un metro de altura y por su peso no sería un
objeto fácil de transportar. Ghioldi no se había percatado de la faltante de ese elemento sino
hasta la llegada de la policía. Según fuentes de la Unidad Regional II, la caja apareció en pasaje
Guido al 1500 (Montevideo al 5500) en la zona oeste de la ciudad. “Estaba forzada, sólo había
algunos papeles a nombre del sindicalista”, señaló un vocero de la Patrulla Urbana.
Con esos datos, la policía volvió al domicilio de Ghioldi. “Ante la
insistencia de los policías fui hasta la pieza y comprobé que efectivamente se la habían llevado.
Adentro había dinero del gremio y de mi familia, en total unos 30 mil pesos, pero también
documentos de cierta importancia de la entidad”, agregó el sindicalista.
Atentado. Susana Treviño, coordinadora del Departamento Jurídico de la Asociación
de Empleados de Comercio de Rosario, denunció el 23 de abril pasado haber sufrido un atentado
intimidatorio. Un grupo no identificado efectuó varios disparos de arma de fuego contra el frente
de su estudio, en Rivadavia al 2200.