La mayoría de los homicidios en Rosario no se explica por motivaciones criminales clásicas sino por una mayor violencia

La mayoría de los homicidios en Rosario no se explica por motivaciones criminales clásicas sino por una mayor violencia
Un enunciado casi automático afirma que el alza de homicidios en Rosario se vincula con los asesinatos del narcotráfico. Que hay más violencia ligada a cuestiones de drogas en esta ciudad es innegable. Creció y cada vez con más frecuencia hay casos que terminan en muerte. Pero los homicidios ligados a cuestiones de droga no son la mayoría. Lo que no significa en absoluto desmerecer un fenómeno en alza. La mayoría de los casos que terminan en muerte son resultado de una violencia interpersonal difusa, que no es un producto casual, sino propio de las desventajas sociales, de la falta de políticas de mediación y de inclusión social.
Los homicidios ligados al narcotráfico produjeron en estos últimos años, sí, mucho más impacto que los inscriptos en otras motivaciones. Y no todos sino los más espectaculares. Casos como los de Martín "Fantasma" Paz y Santiago Pérez, en 2012, asesinados en la calle, frente a testigos, de múltiples balazos, desde motos y con armas de guerra. Lo mismo la secuencia desatada este año a partir del crimen de Claudio "Pájaro" Cantero, por ejemplo el de Nahuel César y Marcelo Alomar frente al distrito sudeste, a metros de una escuela y en plena tarde. Hechos que dan la idea de un territorio cedido por el Estado y de su escasa capacidad de control sobre la calle.
Sin embargo muchos homicidios se relacionan con conflictos interpersonales ajenos a cuestiones de drogas. El subsecretario de Análisis Criminal, Andrés Ferrato, sostiene que más del 60 por ciento de los casos son protagonizados por personas que no están ligadas a economías delictivas. La mayoría de los homicidios en Rosario, señala Ferrato, no se explica por motivaciones criminales o delictivas clásicas, sino por una mayor violencia que atraviesa a toda la sociedad.
"Esto no niega el fenómeno del narcotráfico y su violencia distintiva. Pero las explicaciones desde lo estrictamente criminal fallan para sostener por qué en Rosario vivimos una espiral violenta. En muchos puntos vemos resultados de procesos sociales donde la violencia en diversos puntos (lo doméstico, lo familiar, lo vecinal, el tránsito) se ha acrecentado. Vemos una alta cantidad de peleas entre conocidos en distintos ámbitos y en la mayoría el uso de armas de fuego es común donde antes no lo era. Siempre hubo disputas en puertas de boliches, por ejemplo, pero hasta hace poco no terminaban a los tiros con la frecuencia que lo advertimos ahora", indica.
La violencia de los fenómenos narco parece, sin embargo, de una acechanza omnipresente. El caso que se refiere en la página siguiente, ocurrido en la zona sur de Rosario, tiene testigos que lo vinculaban con un búnker de drogas. Pero esos testimonios preliminares deben probarse en un proceso. Lo que también genera dificultades. A veces los encargados de investigar, como dice el fiscal regional Jorge Baclini, son policías corruptas y vinculadas con el delito. Lo que genera impunidad y aleja las explicaciones de sus causas.
"Más allá de algunas de sus características iniciales es difícil determinar claramente que un hecho está ligado al narcotráfico ni bien ocurre. No todo homicidio cerca de un búnker es un caso de narcotráfico. Una persona puede estar ligada a ese delito y cometer un homicidio por motivos sentimentales. Siendo amplios en los criterios nosotros no tenemos más que un 16 por ciento de casos de homicidio conectadas con narcocriminalidad. Y eso no significa no ponderar la gravedad del fenómeno", dijo Ferrato.
Muchos casos, como el asesinato de Gabriel Aguirre, de 13 años, en Ludueña, enlazan con profundas carencias comunitarias, donde el narcotráfico es un problema presente y aludido con dramatismo por los vecinos.
Baclini llama la atención sobre esto para atenuar la conflictividad y reducir el creciente nivel de homicidios. "Es importante adoptar una política de mediación entre los grupos antagónicos que existen en todo barrio. Actuar sobre los jóvenes y las barriadas donde se producen estos hechos. La reforma del sistema de persecución, que entra plenamente en febrero, será importante porque permitirá priorizar casos conforme a su importancia asignando mayores recursos materiales y humanos para tener mayor eficacia. Y algo indispensable es una reforma policial seria: romper las estructuras militarizadas, ponerlas bajo el control civil y hacerlas manejables".




