Aquellas personas que padezcan una enfermedad terminal pueden optar por terminar su vida dignamente, negándose a recibir procedimientos médicos, bilógicos o cirugías. Para ello se deberá expresar o explicar al médico su voluntad. La eutanasia ha sido motivo de largas discusiones entre los cristianos. Algunos creen en el derecho de decidir sobre la prolongación del sufrimiento o dejar de vivir. "La eutanasia activa es cuando le doy una inyección al paciente para terminar con su vida. La eutanasia pasiva es cuando omito la alimentación", sostiene la senadora salteña Sonia Escudero. ¿Consideramos que se debe aplicar en todos los casos de enfermedades irreversibles? Desde mi punto de vista, opino que esta ley está bien aplicada porque permite a las personas decidir sobre sus condiciones de vida, y una vez tomada la decisión se podrán beneficiar a las personas más necesitadas con la donación de órganos. El Senado, al aprobar esta ley, cuenta con una disposición que consiste en que si el paciente es incapaz de expresar su deseo por razones físicas, su familia inmediata puede hacerlo. Deberá dejarse constancia de la información en un acta que deberá ser firmada por todos los intervinientes del acto. Agradezco que se sancione esta ley ya que permite a las personas decidir cómo vivir.































