Teniendo internado a un familiar en el nosocomio Pami II, no debo dejar de denunciar públicamente el lamentable estado del edificio, paredes, instalaciones, mobiliario, -camas, camillas, aparatos, etc.- donde se interna y atiende a personas mayores que pertenecen a dicha obra social. No hace falta aclarar que las mismas han aportado durante muchos años para no tener que padecer además de sus dolencias esa indigna situación. Invito a las autoridades que dirigen Pami a que se den una vuelta por el lugar -porque descuento que no lo hacen- para que vean y evalúen el deplorable y mugriento estado de los ascensores, los pedazos de revoques faltantes, la falta de funcionamiento de los aires acondicionados, las ventanas que no cierran, los timbres para llamar a enfermería que no andan, los baños que no tienen papel higiénico y la falta de insumos de limpieza elementales para la asepsia de un hospital. Ni que hablar del sistema de ambulancias, que en nuestro caso debimos esperar más de veinticuatro horas, reclamando cada hora para lograr la internación a pesar de tratarse de una urgencia. No creo que haya situación más indigna para una persona grande, enferma e indefensa que soportar estoica e inmerecidamente lo que denuncio. Pese a todo, deseo a los responsables de este vergonzoso estado de cosas, que nunca tengan que internar allí a sus padres o familiares.




































