Venado Tuerto.— Una mujer de 23 años acudió a una comisaría para denunciar
que la tormentosa relación con su padre había tocado un límite: el hombre apareció en su casa el
sábado pasado y tras una discusión le apoyó el filo de un cuchillo en la garganta. La policía
detuvo dos días después al hombre y convocó a la muchacha a declarar. "Quiero contar algo más",
dijo ella, ante la confirmación de que su padre estaba tras las rejas.
Planteó entonces que durante al menos diez años había sido objeto de ataques
sexuales sistemáticos de parte de su padre. El fruto de esa agresión, aseguró, es un nene de 7 años
que es a la vez hijo y nieto del ahora detenido.
El juez que investiga el caso ordenó que se extraigan muestras biológicas del
detenido, un trabajador de 46 años, y del niño, a fin de corroborar la filiación denunciada. El
trámite se hará en Rosario.
"Esta fue una situación desconocida por el resto de los miembros de la familia y
vivida en silencio por la víctima. Por eso esta joven fue muy valiente al haberse atrevido a hacer
la denuncia después de tantos años", dijo a este diario la responsable de la Comisaría de la Mujer
de Venado Tuerto, oficial subayudante Roxana Quiroga.
La familia de la mujer está compuesta por su madre, otras dos hermanas y el
padre. La joven abusada es la mayor de las tres hermanas y hasta el momento no existen indicios que
indiquen que el agresor haya abusado de las otras dos jóvenes, aunque todo está sujeto a la
investigación en curso.
La subterránea historia comenzó a emerger días atrás, luego de que la chica se
fuera de la casa de sus padres, en apariencia por haber llegado al límite de tolerancia de la
agresión. El sábado pasado el padre, según su denuncia, fue a buscarla a la nueva casa de la mujer.
Allí hubo un entredicho que terminó con el ataque con el cuchillo. Y entonces la joven fue a
denunciarlo a la comisaría. El lunes se produjo la detención.
Una vez que se aseguró que su padre estaba tras las rejas, la mujer abrió las
puertas de su tragedia íntima. Durante un prolongado lapso relató pormenorizadamente los abusos de
los que fue objeto a lo largo de los diez últimos años.
Tras el testimonio de la chica se decidió el cambio de carátula que pasó de
amenazas calificadas a abuso sexual con acceso carnal reiterado y agravado por el vínculo.
Familia trabajadora. Durante la década que duró la secuencia de ataques
sexuales, la familia vivía en una casa de un barrio de Venado Tuerto. Sus miembros son todos
instruidos, de ingresos modestos y trabajadores. El acusado es albañil y changarín. Su esposa es
empleada doméstica.
"El resto del grupo familiar nunca supo lo que estaba pasando y tampoco estaban
en conocimiento de estos abusos. Así que el único responsable de esta historia es el padre",
dijeron otras fuentes policiales. En su casa, la joven explicó su embarazo como fruto de la
relación con un novio.
"A veces puede ocurrir que la publicidad por la prensa de casos de este tipo,
como la situación en Mendoza con una violación continuada en el tiempo de padre a hija que se acaba
de conocer, termine impulsando a personas sometidas a denunciar sus propios dramas", dijo la
oficial Quiroga. "Cuando el entorno familiar no está advertido, o cuando por amenazas no denuncian
al agresor, la única forma de que estas situaciones puedan cesar es que la víctima se atreva a
hablar".
Más víctimas
"Estamos sorprendidos. Todos los días aparece una nueva víctima y no sabemos
hasta dónde llega esto", dijo ayer un investigador que sigue el caso de Julio Nicolás C., el
técnico químico que hasta ayer era acusado por 13 violaciones y 6 tentativas en Rosario y el cordón
industrial. El imputado, de 31 años, ayer se abstuvo de declarar ante el juez Eduardo Filocco.