María Juana.— Docentes y alumnos de escuelas rurales de esta localidad y de
Garibaldi desarrollaron un proyecto para prevenir accidentes o posibles contactos con productos
como insecticidas o herbicidas —nocivos para la salud— que se esparcen en los sembrados
cercanos a las escuelas rurales.
Los responsables del Centro de Educación Rural Nº 337 de Estación María Juana
_ubicada a unos 7 kilómetros al sur de la población homónima— y de la Escuela 6.050 Malvinas
Argentinas de Garibaldi elaboraron una propuesta superadora para el conflicto que se genera en los
establecimientos expuestos a los productos agroquímicos que se esparcen en los campos linderos.
El trabajo, que estiman será puesto en práctica a la brevedad, propone
desarrollar tareas de concientización sobre el uso racional de estos productos, lograr acuerdos
entre instituciones educativas, propietarios, cooperativas agrícolas y entidades comunales para
minimizar el impacto de la actividad agraria sobre la salud de las comunidades educativas rurales y
de la población en general.
Disparador. La incógnita sobre cómo detener la contaminación sin afectar los
intereses económicos de los productores agropecuarios fue el disparador para que el alumnado
analizara minuciosamente la situación y tratar de mejorar la calidad de vida de las poblaciones
rurales en general.
"La contaminación del aire llega al límite que puede ser perjudicial para
generaciones futuras. Cualquier partícula de materia, sólida o gaseosa que se acumule en la
atmósfera y llegue a producir efectos negativos para la vida o el medio ambiente es considerada
contaminante. Para evitar este flagelo se deberán tomar medidas necesarias para impedir la
contaminación", fundamentaron.
Estrategias. Entre los lineamientos del proyecto se plantean estrategias de base
para campañas de concientización con la integración de las áreas lengua e informática, dirigidas a
la comunidad bajo las premisas de hacer conocer cuán nociva es la contaminación actual, no producir
más contaminantes que los existentes y tomar medidas conservacionistas y reparadoras.
Como actividades principales proponen marcar un área de exclusión con mojones en
un radio de 500 metros en torno a las escuelas rurales, tarea que integraría a materias como
educación plástica, matemática y educación física. También sugieren crear una cortina forestal
mediante la interacción con la Escuela Agrotécnica 380 de María Juana, confeccionar y distribuir
folletos explicativos e impulsar una huerta comunitaria.
También prevén realizar una encuesta sobre la calidad del agua que los alumnos
consumen, prevenir mediante la distribución de agua potable desde la escuela y organizar charlas
con profesionales de la región para concientizar y evacuar dudas sobre salud, cuidados agronómicos,
impacto ambiental y legislación, entre otras.
La iniciativa fue presentada a la Región VIII de Educación para su evaluación
por las responsables, la directora del CER Nº 337, Liliana Perusia y de la Escuela de Garibaldi,
Analía Aira.