A raíz de los lamentables sucesos acaecidos en Salta, con el suicidio de estas adolescentes con el "juego de la asfixia", recordé una película que debería analizarse profundamente en escuelas. Ben X es una película belga (basada en un hecho real) de un muchacho con un autismo que tiene una gran vida interior, pero su manifestación hacia la sociedad es la de un adolescente retraído, distante. Por tal razón, en la escuela casi todos lo discriminan y es objeto de abusos, con niveles de crudeza inverosímiles. Posee una gran inteligencia y desarrolla un mundo onírico de videojuegos en su mente, en el cual él es el héroe. Las agresiones de sus compañeros de escuela son llevadas por Ben a la pantalla mental de su video juego como los enemigos a los que hay que desafiar. Ante la gran cantidad de suicidios de adolescentes en países nórdicos, la película trata de denigrar la idea de inmolarse. A través de una inteligente estrategia del protagonista se desenmascara un periodismo sensacionalista y de los organismos sociales que no actúan en la contención y prevención de lamentables desenlaces. La comprensión de toda la sociedad y la familia, ayuda más que el acoso o la desidia. Por eso, los jóvenes que son bombardeados por un mundo de ficción, deben estar preparados a través de la educación y la discusión de determinados temas, para discernir los límites y repercusiones entre la realidad y la fantasía. Decía Albert Einstein: "Debe evitarse hablar a los jóvenes del éxito como si se tratase del principal objetivo en la vida. La razón más importante para trabajar en la escuela y en la vida es el placer de trabajar, el placer de su resultado y el conocimiento del valor del resultado para la comunidad".

































