Edición Impresa

En la estación espacial Internacional fabrican una herramienta "enviada" por e-mail

Es la primera vez que la tripulación ha podido construir una herramienta que le hacía falta gracias a una impresora 3D fabricada especialmente para funcionar en ausencia de la gravedad.

Domingo 21 de Diciembre de 2014

La tripulación de la Estación Espacial Internacional (ISS) acaba de recibir una nueva herramienta enviada por correo electrónico: gracias a una impresora 3D, pudo fabricar una especie de llave inglesa cuyo diseño le fue enviado desde la Tierra.

Es la primera vez que la tripulación ha podido construir una herramienta que le hacía falta gracias a una impresora 3D fabricada especialmente para funcionar en ausencia de la gravedad.

La llave fue diseñada por Made in Space, la empresa con sede en California (oeste de Estados Unidos) que creó también la impresora. El equipo había sido ya usado en la ISS pero solo con diseños probados y cargados en Tierra.

En esta oportunidad, la herramienta fue diseñada y probada en la Tierra y luego su diseño enviado por correo electrónico a la impresora, que realizó el objeto en unas cuatro horas, indicó la firma. "La llave fue diseñada con sus piezas movibles sin que se necesitaran otros materiales", indicaron los expertos.

Un prototipo se había impreso previamente en un laboratorio de California y luego enviado a la Nasa para que lo inspeccionara antes de que el diseño fuera enviado a la ISS. Todo el proceso desde la concepción hasta la ejecución tomó menos de una semana.

Como todos los otros objetos impresos en la estación, la llave será traída de vuelta a la Tierra para ser comparada con los objetos impresos en condiciones normales.

La impresora 3D de la Nasa está pensada para ofrecer la posibilidad de tener piezas de recambio en el espacio, sin tener que esperar a que llegue el repuesto en un cohete desde la Tierra. También para auxiliar a los astronautas en largos viajes al espacio profundo.

En una primera prueba de calibración concretada a fines de noviembre los astronautas comprobaron que la máquina funciona sin mayores problemas en órbita, y que de hecho los hilos de plástico fundido que conforman las piezas se adhieren mejor que en la superficie terrestre, algo que los expertos atribuyen a la diferencia de gravedad.

Tras el ensayo en la estación orbital, que cuenta con varias bobinas de plástico moldeable usado para fabricar las piezas, Niki Werkheiser, gerente del proyecto de la impresora 3D de la ISS en el Centro de Vuelo Espacial Marshall de la Nasa aseguró que "la estación espacial es el único laboratorio en el que podemos probar completamente esta tecnología en el espacio".

El astronauta de la Nasa Barry "Butch" Wilmore, comandante de la Expedición 42 a bordo de la Estación, instaló la impresora el 17 de noviembre y llevó a cabo la primera impresión de prueba de calibración.

Basándose en los resultados de la impresión de prueba, el equipo de control de tierra envió comandos para efectuar un ajuste de la impresora para realizar una segunda prueba de calibración tres días después.

Esas pruebas verificaron que la impresora estaba en condiciones para operar.

El proceso. La impresora 3D utiliza un proceso formalmente conocido como fabricación aditiva que calienta a una temperatura relativamente baja un filamento plástico y lo extruye capa a capa para construir la proporción definida en el archivo de diseño enviado a la máquina.

Wilmore, luego de la primera prueba de fabricación, quitó la bandeja de la impresora y la revisó. La adherencia en la bandeja era más fuerte de lo previsto, lo que podría significar que la capa de unión es diferente, más fuerte en microgravedad, una cuestión que el equipo investigará en futuras impresiones.

Wilmore instaló una nueva bandeja de impresión y el equipo de Tierra envió un comando para ajustar el alineamiento y la calibración de una tercera prueba de impresión previos ajustes desde la Tierra.

El primer objeto impreso en 3D en el espacio, una placa frontal de un cabezal de impresión, está grabado con los nombres de los organismos que colaboran en esta demostración de tecnología estación: Nasa y Made in Space, la empresa que trabajó con la Nasa para diseñar, construir y probar la impresora 3D.

Made in Space está ubicada en el campus del Centro de Investigación Ames de la Nasa en Moffett Field, California.

Sin embargo, el proyecto no estuvo exento de retos, ya que todos los modelos están pensados para su uso en la Tierra, por lo que, antes de enviar la impresora al espacio debieron superar inconvenientes como la microgravedad, diferentes presiones de aire, temperaturas variables o la escasez de electricidad, entre otras cuestiones.

También fue necesario idear sistemas para que las propias impresoras sean capaces de absorber los gases que emite el plástico durante su extrusión, así como imprimir sus propios componentes de auto reparación cuando se necesiten, o incluso reciclar piezas que ya no sean de utilidad para crear nuevos elementos en el futuro.

Otras pruebas. Entre las pruebas que ha tenido que pasar este aparato, está la de la capacidad de la impresora 3D para soportar los rigores del lanzamiento o su compatibilidad con interfaces de la estación espacial, según ha explicado la Nasa.

Antes de dejar la impresora lista para subir a la ISS, el prototipo ha pasado por más de 30.000 horas de impresión y más de 400 vuelos parabólicos para simular microgravedad durante un breve periodo de tiempo.

Además, los ingenieros del proyecto probaron un conjunto de objetos impresos por el dispositivo en la Tierra, que sirvieron para hacer controles y comparar con lo que se cree en el espacio.

Las impresoras 3D podrían ayudar a que la exploración espacial sea más barata y más eficiente al reducir muchos de sus procesos de construcción.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario