¿Cuánto sale por mes un niño flamenco? Cien euros. ¿Y un niño valón? Cincuenta euros. No es ningún chiste nacionalista de mal gusto, típico de algún tugurio nocturno de los bajos fondos belgas de Bruselas o Amberes.

¿Cuánto sale por mes un niño flamenco? Cien euros. ¿Y un niño valón? Cincuenta euros. No es ningún chiste nacionalista de mal gusto, típico de algún tugurio nocturno de los bajos fondos belgas de Bruselas o Amberes.
El nuevo acuerdo de gobierno flamenco aprobado esta semana permitirá que la comunidad más rica de Bélgica, Flandes, conceda más dinero a los padres flamencos menos favorecidos como prestación por sus hijos de lo que reciben actualmente sus homólogos de cultura y lengua francesa que viven en la comunidad francófona de Valonia.
Aunque podría parecer un cuadro surrealista, la situación de separatismo virtual entre las dos principales comunidades belgas, Flandes (cerca de seis millones) y Valonia (unos cinco millones) cada vez roza más el abismo de la realidad de tal modo que la parte más rica comience a preparar el futuro "corte de amarras federales" que todavía la ligan a la parte francófona más pobre.


