En este tiempo de enfrentamientos, desencuentros, acusaciones y graves acontecimientos, es grato leer casi siempre en esta sección, Cartas de Lectores, que agradecen actos conmovedores realizados por taxistas, colectiveros, médicos, enfermeras, vecinos, parroquias, clubes, grupos de veteranos de la guerra de Malvinas, vecinales, ONGs, etc. Como sucede cada vez que se hace una reseña de hechos o personas, por falta de conocimiento o mala memoria, es casi seguro que se deja de mencionar a otros que también son dignos de reconocimiento. Si bien los actores sociales nombrados tienen como objetivo ayudar a la comunidad, a veces son protagonistas de particulares acciones donde pusieron en juego reacción, valentía y solidaridad. Ahora quiero destacar la feliz iniciativa del Pelado Miguel Pietrafesa, un trabajador de Pérez que decidió traer a su ciudad y a Rosario a 12 chicos que viven al pie del Champaquí, el cerro cordobés que con 2.884 metros de altura es el más alto de las Sierras Grandes, y que desde su cima mira los dos emblemáticos valles que están al este y al oeste de su mole: el de Calamuchita y el de Traslasierra respectivamente. Me complace tener que citar a este cerro situado al occidente de las Sierras Grandes, no porque se perdió un inexperto e imprudente escalador, sino por esta actitud noble de Miguel, quien contó con la colaboración del “maestro de las islas” (por intermediación de Julio Vacaflor), que consiguió una lancha para cruzar a los chicos desde la costa rosarina y llevarlos por los canales, riachos y lagunas del Paraná. Asimismo, la señora Mary de San Lorenzo les hizo conocer el histórico Convento San Carlos; y el Padre Marcelo prestó su Capilla en Pérez para alojar durante la estadía a los simpáticos visitantes. El Pelado Miguel también agradece la incondicional colaboración de Fernanda (su pareja), de la docente Claudia Vescovo y del maestro Alejandro Rosenbaun, director de la Escuela Florentino Ameghino, humilde establecimiento situado allá, en la falda del Champaquí; así como toda la ayuda que surgió espontáneamente. La disímil naturaleza cordobesa y de nuestra región litoraleña donde se enseñorea el Paraná, “el pariente del mar” en guaraní, se abrazaron para alegrar a 12 chicos serranos, a partir de una solidaria idea: la del Pelado Miguel Pietrafesa, un entrañable vecino de la cercana ciudad de Pérez; como dice La Capital, un hacedor de sueños.

































