PRO: sin espejo retrovisor. “Nosotros no tenemos espejo retrovisor, miramos siempre para adelante”, dijo Frigerio, actual presidente del Banco Ciudad, en toda una definición de la manera de entender y hacer política del partido que a nivel nacional conduce Macri, y que a nivel local tiene sus mayores referentes en Miguel Del Sel y Anita Martínez.
Para el economista, Argentina padece dos grandes males: la falta de actitud positiva, y la pérdida de confianza. “Los argentinos perdimos la ambición y nos volvimos conformistas”, afirmó, para agregar que lo primero que harán en caso de llegar al poder es “normalizar” la situación.
En ese punto, no consideró que el cepo al dólar, el tipo de cambio atrasado o la inflación sean desafíos, ya que eso se resuelve “normalizando” la política económica.
“Recuperar el mercado cambiario, eliminar Ganancias y el cepo al dólar es algo normal, no puede sorprender eso, lo difícil es volver a generar confianza”, explicó, tras lo cual señaló que el país “tiene los mismos problemas desde hace 30 años”, entre los cuáles mencionó la restricción externa y la falta de crédito.
Respecto al cepo, dijo que es algo “aberrante” ya que sólo sirve para subsidiar el turismo al exterior o la especulación con el dólar ahorro.
Alineamientos. Para Frigerio, los mayores desafíos del próximo presidente pasarán por la inserción internacional de Argentina, la reconstrucción del Estado, una reforma fiscal e impositiva, generar un shock de inversión, y mejorar el financiamiento y el sistema educativo.
“Estos desafíos no se arreglan rápido, llevará más de un gobierno volver a normalizar a Argentina”, concluyó el experto, quien dijo no entender la sorpresa ajena cuando se declara a favor de un Estado fuerte.
“Me miran con los ojos abiertos cuando digo que queremos un Estado presente, y yo les explico que gasto público desmedido no es lo mismo que Estado”.
A partir de allí, Frigerio descargó su ira contra “el canto de sirenas del populismo que tanto seduce en Argentina”, y enumeró los “despilfarros” del gobierno nacional en subsidios a partir de una visión errónea de que la bonanza internacional de altos precios de los commodities y dinero a tasa cero “iba a durar para siempre”.
“Le queremos dar una orientación eficiente al gasto público”, agregó, y dijo que por ejemplo en la ciudad de Buenos Aires la cantidad de empleados públicos (120 mil) es la misma ahora que en 2007.
contraataque. Las tres cabezas más visibles de esa vertiente peronista, tanto el propio Sergio Massa como Roberto Lavagna y Miguel Peirano, ocuparon cargos de altísimo nivel en las gestiones kirchneristas, de donde se fueron o los echaron con el correr del tiempo.
Esa línea cronológica explica que el discurso económico está muy lejos de proponer una ruptura total, aunque sí apunta a corregir errores y a “emprolijar” un estilo que no comparten.
Siempre, como en el caso del PRO, dejando en claro que el camino para salir del estancamiento “es desde el crecimiento”, y no a través de un ajuste, y recordando la herencia de Lavagna durante el primer kirchnerismo, cuando empezó la recuperación.
Peirano, que tuvo un breve paso al frente del ministerio de Economía durante 2007, resaltó el bajo nivel de endeudamiento del país como algo que “abre oportunidades”, en un marco global que si bien no es brillante no es malo con todavía buena oferta de liquidez, y precios de materias primas buenos en términos históricos.
“Tenemos que solucionar los problemas innecesarios que nos creamos solos”, resumió, para proponer una economía que “reivindique el concepto de plan” y una visión sistémica para generar un fuerte shock de inversiones, y un descenso paulatino de la inflación.
Dólar. Respecto al tipo de cambio, indicó que hace falta volver a un tipo unificado a mitad de camino entre el oficial y el blue, que sea “previsible y competitivo”.
“Tenemos que salir del cepo, pero tenemos que salir bien, en un proceso que llevará 100 días”, afirmó, al señalar que si la política cambiaria no es sólida “se sufre, y los incentivos se caen en poco tiempo”.
También se mostró a favor de combatir la inflación de manera gradual, y de ir hacia un esquema de banco de desarrollo a los Brasil para orientar así desde el Estado el tipo de desarrollo deseado.
Por último, se mostró partidario de la construcción de un gran acuerdo económico y social que sirva para potenciar los objetivos de la política económica “en un clima de consenso”.
“Argentina está por debajo de su potencial, es tiempo de introducir cambios para aprovechar estas oportunidades”, concluyó.
Moderación del oficialismo. Sentada sobre su gestión al frente de la cartera económica de la provincia de Buenos Aires, Silvina Batakis centró su ponencia mucho más en lo ya hecho bajo la gobernación Scioli que en lo que harán en caso de llegar al gobierno.
Con ese tono como ordenador de su discurso, resaltó el clima de consenso que existe en esa jurisdicción, dijo que “generaron soluciones” macroeconómicas al pasar del déficit al superávit, o mejor dicho al equilibrio fiscal.
“Preferimos decir equilibrio porque el superávit es muy pequeño todavía, pero lo logramos sin recortes salariales ni ajuste, con ordenamiento y a través de una política tributaria equitativa”, subrayó.
En ese sentido, destacó la creación de la Agencia de recaudación provincial (Arba), lo que mejoró tanto el volumen recaudado como la equidad, y afirmó que hay que avanzar en la coordinación fiscal en el país, para simplificar los regímenes.
Impuestos. También recordó que la actual gestión generó el primer revalúo de la historia del impuesto inmobiliario rural, que busca una mayor equidad a través del cálculo del tributo según los valores de la tierra.
Al mismo tiempo, destacó el perfil productivista del Banco de esa provincia (Bapro), que incrementó su cartera a empresas en los últimos años.
A la hora de trazar las líneas de un eventual gobierno nacional, destacó que Scioli defenderá la industria así como el “motor del consumo interno”, honrará “todos los convenios” de la actual gestión –en referencia a los acuerdos con China-, y propondrá pasar “del crecimiento al desarrollo”.
Reservas. Respecto al cepo y al tipo de cambio, destacó que “todos los países” administran sus reservas y que “nadie las rifa”.
“Creemos que es muy irresponsable decir que en un día se elimina el cepo, eso es querer vender espejitos de colores”, dijo, y recordó que Argentina “ya pasó por varias crisis” y que, por suerte, los argentinos “están informados y saben diferenciar una cosa de otra”.
Batakis subrayó que las correcciones se harán de manera gradual, para incentivar la llegada de capitales productivos, y no de especuladores financieros. “Precisamos divisas genuinas”, señaló.
Además explicó que para hacer confluir los tipos de cambio hay que llevar equilibrio a las asimetrías productivas, propiciar inversiones y acomodar las cuentas fiscales. También defendió las retenciones al agro, sobre todo las que tributa la soja, “ese producto que es la estrella del sector”.