La Iglesia Católica ha adecuado una fórmula para que los anglicanos conservadores que deseen acogerse bajo el liderazgo del Papa puedan convertirse más fácilmente, sin perder su liturgia o sus tradiciones.
La Iglesia Católica ha adecuado una fórmula para que los anglicanos conservadores que deseen acogerse bajo el liderazgo del Papa puedan convertirse más fácilmente, sin perder su liturgia o sus tradiciones.
El Vaticano señaló ayer que esta medida responde "al pedido de numerosos anglicanos disconformes" con la liberalización de la comunión anglicana, que ha aprobado en los últimos años la ordenación sacerdotal y episcopal de mujeres y homosexuales, así como el matrimonio entre personas del mismo sexo.
El anuncio llega meses después que se intensificara entre los anglicanos el debate por el rumbo futuro de esta iglesia, cuyos fieles se apartaron de Roma en el siglo XVI cuando el Vaticano se negó a autorizar el divorcio de Enrique VII y Catalina de Aragón.
El Papa Benedicto XVI dictó una Constitución Apostólica que prevé "ordinariatos especiales" para las comunidades anglicanas que quieran ingresar al catolicismo.
Ello significa que esas comunidades seguirán dependiendo de su actual obispo anglicano y no del obispo diocesano católico con jurisdicción en el territorio de tales comunidades.
La Constitución Apostólica prevé que los clérigos anglicanos casados que entren en la Iglesia Católica podrán recibir la orden sacerdotal según el rito romano, dijo ayer el cardenal William Joseph Levada, prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe.
El Vaticano les permitirá seguir siendo curas e incluso autorizará la ordenación como sacerdotes católicos de los seminaristas hasta ahora anglicanos que también estén casados y podrán conservar al mismo tiempo elementos del específico patrimonio espiritual y litúrgico anglicano.
Se trata de entre 30 y 50 obispos y "centenares de fieles" que ya manifestaron su deseo de entrar a formar parte de la Iglesia Católica, explicaron Levada y monseñor Joseph Augustine Di Noia, secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
"La vigilancia y guía pastoral" de estas comunidades será confiada a un ordinariato personal, cuyo ordinario será habitualmente nominado por el clero hasta ahora anglicano. l (DPA, Reuters y AP)



Por Florencia O’Keeffe