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El uruguayo Abreu analiza la previa del choque con Newell's

Alos 36 años y con más de mil batallas sobre los hombros, Sebastián Abreu está a punto de transitar un nuevo fenómeno. Un trance mágico que seguramente conformará un eslabón distintivo más en su extensa carrera.

Martes 15 de Octubre de 2013

Alos 36 años y con más de mil batallas sobre los hombros, Sebastián Abreu está a punto de transitar un nuevo fenómeno. Un trance mágico que seguramente conformará un eslabón distintivo más en su extensa carrera. El delantero uruguayo, el goleador canalla en el torneo y autor del agónico gol del empate en La Bombonera, se encuentra en el umbral del clásico rosarino. Un viaje emocional que despierta en la previa lógicas ilusiones y una enorme responsabilidad. "Si bien no deja de ser un partido más, los clásicos son clásicos y no importa mucho quién llega mejor", señaló el Loco, con naturalidad y aplomo.

En lo personal, por encima de su laureado recorrido, asoma una instancia que tiene dimensiones y ribetes propios. "Lo estoy viviendo muy tranquilo. Sabiendo que vamos a disfrutar de una verdadera fiesta y que somos unos privilegiados por vivir esto. Y en mi currículum voy a agregar un clásico importante que me enorgullece", comentó el punta charrúa.

Arrancó una semana muy especial. Con una ciudad que se divide en dos para palpitar un solo encuentro. Con dos camisetas que comparten un mismo objetivo. Imponerse en un cotejo trascendente, con aroma de duelo barrial, con ansias de desafío existencial, en cada mesa de bar, en cada esquina. Así, con esa desmesura proporcional a su amor por el fútbol, Rosario será sede de un clásico que mueve su tradición y sus fibras. "Sé lo que representa para una ciudad futbolera como Rosario y realmente lo tomo como un privilegio. Es un premio a esta edad seguir viviendo este tipo de momentos y este tipo de partidos", destacó Abreu, sin rodeos.

En relación a la preparación del encuentro, trató de bajar los decibeles de expectación. "Vamos a analizar al rival y también las cosas que tenemos que hacer nosotros. Hay que planificar todo con mucha tranquilidad. Más allá de que el empate con Boca nos sirve para llegar con muchas ganas al clasico, ahora hay que hablar poco y trabajar mucho durante la semana", explicó.

Acerca de su presente deportivo y del vital aporte que realiza ingresando la mayor cantidad de veces desde el banco de relevos, Abreu se sinceró y se animó a soñar en grande, incluso con volver a vestir la camiseta de la selección uruguaya. "La verdad es que me preparé toda mi carrera para llegar a este momento de esta manera. Y los rendimientos me han ayudado. Lo más importante es que puedo ayudar al equipo desde donde me toca. Para eso es fundamental tener un cuerpo técnico que te entienda. Estoy contento y disfrutando al máximo cada momento".

"Este presente también me permite pensar en mi selección porque me siento parte de ese proceso", agregó.

Un sello que se pudo notar de visitante

El 1 a 1 con Boca en La Bombonera otorgó un guiño de optimismo en el búnker canalla de cara al clásico de la ciudad. “Hubo una búsqueda necesaria porque teníamos una cuenta pendiente. Necesitábamos imponer el estilo que Central tiene en el Gigante, también de visitante. Y por suerte lo pudimos conseguir y transmitir”, contó Abreu. “Durante todo el partido habíamos dado señales de que podíamos llegar al empate. Tuvimos posesión, llegamos varias veces y generamos peligro. Tuvimos las pelotas en los palos y una que salvó el Cata Díaz. Creo que incluso pudimos haber conseguido algo más que el empate. Pero al menos pudimos sumar en una cancha muy difícil”, expresó el atacante uruguayo.

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