Los dichos del intendente de Villa Gobernador Gálvez han provocado opiniones a favor y en contra, por tratarse de temas sumamente sensibles al sentir popular. Por mi parte, encuentro a las aludidas expresiones algo vulgares, no adecuadas a la jerarquía del cargo que desempeña, pero en concreto negativas en cuestiones puramente semánticas, ya que en el fondo de la cuestión, no tengo dudas que son de una sinceridad loable y además rayanas en lo más alto de una descripción exacta de lo que sucede a los habitantes de nuestro suelo. ¿Es mentira que nadie hace nada ante la cantidad de atropellos, robos, agresiones, y homicidios que sufren en forma permanante gente que sólo trata de cumplir con sus obligaciones, yendo a pie, en bicicleta, moto o en auto? ¿Es mentira que la droga está en la calle y hace estragos? ¿Es mentira que la gente, por el solo hecho de salir a la calle tiene la impresión de que se mete en una tarea peligrosa? ¿Es mentira que la alarmas para los domicilios se han multiplicado en forma realmente significativa, y aún así el miedo subsiste? De los derechos humanos mejor no hablar, porque es un tema remanido, y defendido permanentemente por las mismas personas que nunca han dado una aclaración convincente de su naturaleza y concepción, se presume creado para defensa de los más débiles, no esta mal, pero es peligrosa su interpretación unilateral. De lo expresado, bien o mal, por el aludido intendente, rescato la intención de querer, en suma, expresar esta incógnita: ¿qué quieren, que nos maten a todos? Creo que es tanta la gente que se manifiesta en el sentido de las palabras del señor intendente, aunque muchos, por distintas razones, no lo digan, aunque presienten que algo va a suceder. Esto me hace acordar a un personaje de la TV que después de despedirse con un "hasta mañana", decía: "¿Habrá mañana?"




































