Los investigadores de la causa en la que Mario Segovia está involucrado en el
contrabando de precursores para la fabricación de armas químicas intentan determinar si operaba con
terroristas en la Triple Frontera, lugar hacia el que viajaba el domingo, cuando fue detenido.
Para avanzar en la pesquisa, el juez en lo Penal Económico 1, Ezequiel Berón de
Astrada, analiza gran cantidad de entrecruzamientos telefónicos, correos electrónicos y
transferencias bancarias, entre ellas una millonaria realizada a un laboratorio francés.
La pesquisa se abrió en 2006 cuando agentes de la Aduana individualizaron en el
aeropuerto de Ezeiza un bulto que les resultó sospechoso, correspondiente a un envío courrier a
través de la firma Federal Express. Tras su apertura, los efectivos descubrieron un sobre plástico
cerrado por calor que en su interior tenía un estuche negro con etiqueta roja y blanca que advertía
que se trataba de una sustancia altamente tóxica del laboratorio Latoxan de Francia. Las sustancias
químicas encontradas fueron "ricinina" y "acontinina", precursores para la fabricación de armas de
uso en la "guerra química".
Si bien Segovia está a disposición del juez federal de Campana Federico
Faggionato Márquez, su colega Berón de Astrada le solicitará lo remita a su juzgado para tomarle
declaración indagatoria.
Otras causas.Segovia también será reclamado por el juez Penal Económico Jorge
Brugo, quien cree que está involucrado en la investigación que lleva adelante por el ingreso de una
camioneta Hummer bajo el beneficio de la franquicia diplomática.
El otro magistrado que quiere indagar a Segovia es Marcelo Aguinsky, quien en
mayo halló media tonelada de efedrina en un depósito fiscal de Barracas y sospecha que el detenido
era el dueño del cargamento, que estaba mezclado con azúcar y tenía como destino México.
Esa efedrina fue incinerada ayer en Dock Sud y allí, el fiscal Penal Económico
6, Emilio Guerberoff, dijo que "no se descarta que (Segovia) haya tenido alguna intervención" en
este contrabando, causa en la que hay nueve imputados aunque todos excarcelados.
Guerberoff explicó que "la vinculación, por el momento, son los propios dichos
de uno de los imputados, que lo conocía a Segovia, con quien tuvo una relación circunstancial y
habían formado una sociedad que nunca llego a operar". Y explicó que en la causa "falta determinar
quién fue el proveedor de la efedrina" hallada en el depósito.