La mañana del domingo 17 de marzo de 2019 el profesor de taekwondo Flavio Conde mató a tiros a Matías Rafaelle, el hijo mayor de Claudio y Elida. Fue en Oktubre, un after que estaba en Balcarce 7 bis que no ofrecía más que cerveza, cigarrillos y algo más para engañar la panza. Matías tenía 25 años y le gustaba viajar. Era taxista y su proyecto inmediato era comprar una chapa y tener un auto propio. Hace un año, el 26 de octubre de 2020 el tribunal compuesto por Hebe Marcogliese, Patricia Bilotta y Gustavo Pérez de Urrechu condenó a Conde por homicidio a 18 años de cárcel, una pena menor que los 26 años requeridos por el fiscal Luis Schiappa Pietra.
La defensa de Conde apeló el fallo y el pasado 2 de septiembre los camaristas Javier Beltramone, Alfredo Ivaldi Artacho y Carlos Carbone (fallecido posteriormente) rebajaron la pena a diez años y ocho meses. El fallo de segunda instancia, ya apelado por la fiscalía, fue dividido: Beltramone consideró que correspondía la absolución por el beneficio de la duda.
La reducción fue un balde de agua fría para la familia de la víctima. “Parece que no hubiera pasado nada, que a nuestro hijo lo mató alguien que no sabemos. Es muy duro, por momentos te desplomás y esto va a ser de por vida: te falta un hijo y resulta que para un juez es más importante la duda”, dijo Claudio a este diario.
Pelea fatal
Según se reconstruyó en la investigación a partir de testimonios, esa madrugada Conde había estado molestando a clientes hasta que el encargado le pidió que se fuera. El instructor de taekwondo se fue pero volvió un rato después y pateó la puerta del pub para que lo dejaran entrar a llevarse unas cosas que habían quedado en el local. Entonces entró y volvió a discutir con algunos presentes hasta que la bronca se focalizó en Matías, quien horas antes había terminado su turno como taxista y pretendía terminar su jornada laboral tomando algo con amigos.
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Matías reprochó a Conde su conducta teniendo en cuenta que era profesor de artes marciales. “Tanto que sos quinto dan y estás haciendo eso”, contaron que le recriminó antes de que la pelea pasara a los puños. Entonces, en medio del forcejeo, el instructor sorprendió sacando un revólver de un bolsillo de su pantalón. De seis disparos que hizo dos alcanzaron en el abdomen a Matías, que murió esa tarde en el hospital. Otros parroquianos desarmaron y lo retuvieron hasta que llegó la policía. Pero el arma no apareció.
Al ser imputado días después Conde dijo haber estado en el lugar pero negó haber hecho lo que consideró “una aberración. Nunca tuve un arma ni nada por el estilo. Sinceramente no tengo claro cómo se dieron las cosas”, declaró. El caso llegó a juicio oral y el fiscal pidió para Conde 26 años de prisión. Al justificar el pedido de una pena tan elevada Schiappa Pietra hizo hincapié en la formación del instructor, que pregona todo lo contrario a la conducta que le atribuyó. “Estaba insoportable: quería pelear con todos los presentes. Y para colmo era profesor de taekwondo, tenía una formación y una cultura por la cual sabía que debería haber evitado lo que hizo. Y sin embargo hizo todo lo contrario”.
Al término del juicio, el tribunal no corroboró plenamente la idea del fiscal y sentenció a Conde a 18 años. Una vez analizado en Cámara, en su voto Beltramone cuestionó la investigación y sobre todo la ausencia del arma homicida. “Nunca se investigó la coartada del imputado que desde la hora cero dijo que era inocente. La duda finalmente es lo que se impone, ante la ausencia de una imputación alternativa o distinta”, expresó el camarista al inclinarse por revocar la sentencia y absolver a Conde “por aplicación del beneficio de la duda”. Los otros dos camaristas, en tanto, se inclinaron por confirmar la condena pero rebajando la pena.
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El fiscal Luis Schiappa Pietra apeló la resolución de Cámara, que quedará a consideración de la Corte Suprema de la provincia. “A Conde lo detuvieron en flagrancia y en el juicio fue muy claro. Creo que no se tuvo en cuenta el valor del juicio oral. Hay una crítica sobre la cantidad de juicios orales que se llevan a cabo y después contamos casos como estos en donde un camarista de un plumazo y sin haber presenciado el debate tira todo por tierra. Eso no pasa en ningún lado donde haya oralidad, cuesta mucho llevar adelante un juicio y es muy productivo el juicio oral como momento para obtener la mejor prueba”.
Cómo seguir
Cuando el padre de Matías se enteró de la reducción de la pena en más del 40% de la condena inicial se sintió estafado por la Justicia. “En este tiempo intentamos rearmar nuestra vida. El fiscal Schiappa Pietra me resultó confiable y logró una condena, pero ahora la bajaron. Un juez creyó que se lo podía absolver por el beneficio de la duda. Estoy indignado y sin saber qué hacer. En su momento no tuvimos abogado querellante y nos apoyamos mucho en el fiscal, ahora no sabemos cómo sigue esto”, dijo Claudio.
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“Queremos que el caso se visibilice —agregó— y que se sepa cómo trabaja a veces la Justicia; cómo no se ponen de acuerdo los jueces y un hombre que mata puede quedar libre en 7 u 8 años, o menos”.