Quizás, una de las pretensiones más ambiciosas del ser humano es no pasar desapercibido en la vida y, para quienes trabajamos en educación el reconocimiento, por ínfimo que sea, siempre fue, es y será el motor que nos incita a seguir en la lucha diaria para sostener nuestro rol de nada más y nada menos que de ser profesores. Haber trabajado codo a codo con la señora Beatriz Atencio exige un alto en el camino de cualquier docente que haya transitado las aulas de nuestro querido Normal 3. Haber conjugado vocación, profesionalismo y conducción con diálogo, tolerancia y consenso, la convierten en un referente inigualable más allá de lo inexorable del tiempo. Gracias por demostrarnos que la autoridad es sólo reconocida cuando emana del respeto y del cariño, gracias por transmitirnos la pasión que resulta vital para los que pretendemos formar ciudadanos comprometidos con su país. Gracias por estar siempre con la palabra justa y la acción necesaria. Gracias señora, simplemente, por haber ejercido magistralmente durante muchos años uno de los oficios más exigentes, pero sin dudas, uno de los más gratificantes. Gracias por habernos legado su eterno oficio de maestra.






























