Asimetría, falta de proporción, falta de armonía, contradicciones: en el terreno político es lo que se advierte en los actos de gobierno, que nos hacen conocer los medios de comunicación, diarios, revistas, televisión. Veamos un ejemplo: la droga, que a medida que pasa el tiempo son más los que la consumen, sobre todo la gente joven, y provoca en los consumidores daños irreparables. En lo social con frecuencia, los adictos se ven envueltos en desórdenes públicos, peleas o rupturas de relaciones íntimas. Lo mismo pasa en el campo de la salud, la droga conlleva la aparición de enfermedades tanto en el orden físico como psíquico: úlceras, pérdida de autoestima, paranoia, trastornos físicos. Incentiva las pasiones, ya que en los robos, asaltos u homicidios, la droga no está ausente sino activa. No obstante su peligrosidad, nada difunde el Estado para alertar y hacer conocer el peligro por los daños irreparables que la droga produce; pero sí obliga por ley a poner en las etiquetas de lo cigarrillos: "fumar quita años de vida", "la mitad de los fumadores muere por el tabaco", "fumar es perjudicial para la salud", "para dejar de fumar llame al 0800-999-3040". Una contradicción, injusta y discriminatoria. ¿Por qué no se obliga también en las bebidas alcohólicas a poner etiquetas similares a las que se obliga poner a los cigarrillos? Es lo más lógico. Asimetrías, los que detentan el poder, poco tienen en cuenta el bien común, la Justicia, más bien predominan los intereses en juego. Hay honrosas excepciones, por cierto, pero la mayoría "filtra el mosquito y pasa el elefante".































