Marrón oscuro, marrón claro, negro, blanco, gris. Grandes, chicos, tranquilos, activos. Cachorros, viejitos. Con orejas largas o cortas y rígidas. Yo tengo dos, uno blanco que se llama Dash, cruza con galgo, flaco, esbelto, y otro que es puro perro que se llama Woody. Alguien sin corazón un día los tiró a la calle. Pobres los que los abandonaron, se han perdido su simpatía y la dulzura de su mirada. Yo los cuido, los mimo, les doy de comer el mejor alimento, los baño. Todo me parece poco para estos seres maravillosos, fieles, simples. Ellos no son egoístas, su mayor ambición es mi afecto o que los saque a pasear. Con un plato de comida y un lugar calentito donde dormir se contentan. No necesitan nada más a cambio. No son como nosotros los humanos que necesitamos el mejor auto o el teléfono celular de última generación para ser felices. Ellos no, mi caricia les basta. ¿Y ellos? ¡Cuánto nos dan a nosotros! a los seres “evolucionados”, al “homo sapiens”. El año pasado un perro se interpuso delante de una mujer cuando su pareja intentaba apuñalarla, el animal murió, pero salvó a su dueña de ser asesinada por ese ser malvado. También existen perros que salvan a personas en catástrofes, cientos de seres humanos se han salvado de incendios, gracias a su fiel amigo. Y de repente, una noticia espantosa me llama la atención: “200 perros envenenados en Dean Funes”. Marrón oscuro, marrón claro, negro, blanco, gris. Hermosos e inocentes perros yacían muertos en las calles de esta localidad cordobesa. El viento les movía el pelaje de sus cuerpos fríos y tiesos. Ya no corren, ni juegan; ya no piden insistentes por su hueso. Ya no mueven su cola demostrando su alegría por la presencia de sus dueños. No, están tirados en el piso como basura. El mal se apoderó de tres seres horribles que decidieron matar con un veneno que provoca una agonía terrible y dolorosa a los perros que allí viven. Además murieron algunos gatos y pájaros. Según la información que el noticiero proveyó al respecto, hay tres “personas” detenidas. Casualmente eran ex empleados del municipio de la localidad cordobesa antes mencionada. El periodista tejió la hipótesis junto con el comisario que contaba la cruel noticia, que podría presumirse que este asesinato sea una manera de eliminar los perros callejeros. El periodista que entrevistaba al comisario expresó que el hecho es aberrante en sí mismo, pero que si las investigaciones del caso confirmasen esta sospecha la situación es peor aún por tratarse de ex funcionarios públicos. Gandhi dijo que el estado de una sociedad se mide por el trato que ésta le da a los animales. Miremos cómo está nuestro país. Qué triste. Hay mucho por cambiar entonces.

































