Son muchos los autores del campo académico que señalan que el lenguaje es portador de ideología. Con la sanción del matrimonio igualitario pudimos ser testigos de una nueva puja de sentido. Cuando los senadores que querían votar por la negativa hablaban de la igualdad como derecho consagrado en la Constitución Nacional, de allí la ausencia de necesidad de modificar algo, falseaban el sentido que la igualdad posee hoy en día. La igualdad de Estado-Nación justamente es una igualdad que homogeiniza y uniformiza las diferencias, argumentos que valieron revanchismos y hasta genocidios en nuestro país, por lo cual es una igualdad que nunca hubiera reconocido ningún derecho a las personas homosexuales. Que se haya aprobado la ley de matrimonio igualitario con el sentido de la igualdad desde la diferencia, respetándola con el sentido actual que ella tiene, es un síntoma que da cuenta de que algunos argumentos homogeneizantes están comenzando a ser desmantelados.




































