En cartas de los lectores del 14/02/2012, leí: "Coherencia de la vida", esquela que da lugar a una aclaración referente al intento de discriminación por parte del Heca hacia el doctor Rafael Pineda, por aplicar el juramento hipocrático. Conflicto que nace en Grecia en el siglo V antes de Cristo cuando Hipócrates adoptó en forma definitiva su juramento médico. Setecientos años más tarde un médico griego de la escuela de Cos fundada por Hipócrates-como decir, la primera facultad de medicina-, Galeno, en el siglo II llevó a la Roma Imperial aquel juramento sobre la ética médica. Sin embrago, previo a su juramento Hipócrates tuvo que lidiar con sus opositores, los de la magia religiosa que consistía en la invocación de poderes sobrehumanos. La teúrgia, magia de los antiguos gentiles por medio de la cual pretendían comunicarse con sus divinidades y realizar prodigios. Hipócrates tuvo que enfrentar personalmente agravios provenientes de la práctica de la medicina demoníaca y maléfica llamada "ars goetia", locución que en griego significa brujería y magia. A pesar de tantos contratiempos, la leyenda tejió sobre su cabeza la aureola de descendiente de Aclipus, el dios de la medicina, de la curación y de la salud. Entre otras consideraciones, en su juramento, dice: "estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechosa según mis facultades y a mi entender, evitando todo mal y toda injusticia. No accederé a pretensiones que busquen la administración de venenos, ni sugeriré a madre cosa semejante; me abstendré de aplicar a las mujeres pesarios abortivos. Lo juro por Apolo, médico, por Esculapio, Higias y Panacea y pongo por testigos a todos los dioses y diosas". Hoy, reformado este punto del juramente hipocrático, dice: "No permitiré que entre mi deber y mis enfermos vengan a imponerme consideraciones de religión, de nacionalidad, de razón, partido o clase. Tendré absoluto respeto por la vida humana desde su concepción. Aún, bajo amenazas, no admitiré utilizar mis conocimientos contra la leyes de la humanidad. Hago esta promesa. ¿Qué podemos decirle al doctor Pineda? ¡Felicitaciones por su ética, moral y honestidad profesional!



































