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El excéntrico Favio Alberti regresa a Rosario y confiesa: "las cosas me dan pavor"

El actor hará un repaso de sus personajes y mostrará una nueva creación en el show del martes próximo en mcnamara. El show será el 1º de abril, a las 21, en McNamara.

Domingo 30 de Marzo de 2014

Después de un año, cuando vino con el show de "Boluda total", Fabio Alberti regresa a Rosario para hacer un repaso de sus personajes y presentar algo de la nueva producción. A los conocidos como los de "Boluda total" y "Peperino Pómoro", se agrega Jorge Delacarótida, el "mentor" de Coti, del cual la chica de los colores pastel y el tono inocente "habla siempre pero nunca lo vimos", explicó Alberti.

—¿Qué personajes no pueden faltar en tu show?

—La gente quiere ver lo que conoce. Cuando uno propone algo nuevo, te piden lo más conocido. La gente quiere ver eso con lo que sabe que se va a reír, que va a replicar en su cabeza algo que ya lo hizo reír.

—¿Te resulta atractivo hacerlo así o te gustaría sorprender?

—No, a mi me encanta. Yo disfruto muchísimo de lo que hago y que la gente disfrute de lo que uno hace. Lo bueno con esos personajes que la gente ya conoce, es hacerlos crecer y poder proponer algo nuevo con esos mismos personajes. Siempre está bueno mostrar algo nuevo

—¿Qué te inspira para escribir?

—Es trabajo, es sentarse y trabajar como cualquier hilador, como cualquier persona que esté frente a una máquina y trabaje, la máquina puede ser la cabeza, el cuerpo, pero es sentarse y trabajar.

—¿La realidad te inspira algún tipo de humor?

—Esas cosas pasan por el estado de ánimo de cada uno, el momento, a veces uno se ríe de algo que hoy le parece un horror ¿Qué me genera hoy risa? No sé si hay algo que me genere risa. Las cosas me generan pavor más que risa. A partir de ahí me río o me ahorco en la productora que no tengo. Es como que uno trata de pasarla lo mejor posible.

—¿Qué te genera pavor?

—Las mismas cosas que le generan pavor a todo el mundo, a vos, a tu vecino, a mis vecinos y a todas las personas.

—¿Algo en particular, no necesariamente de la Argentina, sino de un contexto social más amplio?

—Muchas cosas pavorosas. Si hoy me preguntás, sí, que los chicos no puedan asistir a la escuela es pavoroso, ahora cómo le puedo encontrar humor a eso no sé... Por eso no me ocupo de eso, hago Boluda.

—Estuviste hace poco en "Farsantes", ¿no extrañás estar con más frecuencia en televisión?

—No, yo estoy haciendo televisión diaria en Fox Life, ahora estoy a punto de grabar la tercera temporada de "La vida más simple", así que por suerte tengo esa cánula de la televisión completa y en un lugar maravilloso y espléndido, con una onda que en la televisión de aire es más difícil de encontrar.

—¿Pero es la misma llegada de la televisión de aire?

—A mí no me llena ni me completa lo masivo o lo menos masivo. En realidad nunca en mi vida hice nada masivo, así que no es algo que sea mi búsqueda, en lo más mínimo.

—Sin embargo con Capusotto llenabas el teatro Astengo...

—Claro, hicimos diez shows en Rosario, hacer un teatro a tope está bien, pero no sé si eso es la masividad. Yo camino tranquilo por la calle, bueno, tranquilo no camino, pero... Yo voy al supermercado o me puedo subir a mi Mercedes Benz tranquilo sin que nadie me esté mirando... lo del Mercedes es un chiste, obvio.

—Además ahora empezaste tus microemprendimientos, tu propia salsa...

—Estoy muy contento, es un proyecto que tenía hace muchísimos años y en muy corto tiempo logré llevarlo a cabo. En un mes o mes y medio va a estar en todos los supermercados del país. La empecé a hacer yo en una cacerolita durante un año, hasta que contraté a gente que me la empezó a producir en Mendoza. Mi madrina, de alguna manera en este proyecto es Dolly Irigoyen. Le dije, "probala, ¿te gusta?" "Está perfecta". Listo, vamos para adelante. Lo mismo con El Puesto de Fabio, en San Isidro. Los sábados, juego a la gastronomía. Es como una especie de performance todo para mí, mucho más divertido a veces que caretearla con un montón de estupideces como "soy actor...", esas cosas.

—¿Que pensás de la opinión de colegas tuyos?

—No sé a qué colegas te referís, si a los gastronómicos o a los actores... A los actores, primeramente no los considero colegas, así que lo que piensen me chupa un huevo, y los colegas gastronómicos creo que están muy orgullosos por el producto que hago, porque es algo muy novedoso y la gente está ávida de un lugar de encuentro, donde sociabilizar, comer rico y barato y que pasen cosas. Lo hago con la misma filosofía con que puedo hacer un espectáculo. Es una performance, yo voy todos los sábados, de 9 de la noche a 2 de la mañana y atiendo, nos sentamos y charlamos y tenemos una relación mucho más cercana que desde arriba de un escenario.

—¿Por qué no importa la opinión de los actores?

—Por la pregunta, si era como una especie de prurito, quizás de un actor que vende hamburguesas, como si fuera más loable actuar o subirse a un escenario a recitar Shakespeare o hacer películas argentinas pedorras que vender, o dar de comer a buen precio a la gente y hacerle pasar un buen momento. No considero una cosa más valiosa que la otra.

—De hecho ya tuviste un antecedente famoso en Paul Newman...

—Claro, de ahí tuve la idea, en los años 90 cuando venía la salsa de Paul Newman. Pero igual siempre me gustó la gastronomía, mis mejores amigos son gastronómicos. Y como conozco la gastronomía nunca quise dedicarme porque la gente tiene la fantasía de que te vas a cagar de risa y llenar de plata y no es así. Como yo sé cómo es esto desde adentro quiero darme el lujo de jugar al gastronómico.


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