Como rosarino siento mucha tristeza y creo que si la Bandera hablara también expresaría su pesar. Me refiero a que a escasos días del Bicentenario del primer izamiento de nuestro pabellón en las barrancas del Paraná, el emblemático Monumento Nacional a la Bandera luce con signos de profunda falta de mantenimiento. La fuente que se ubica al pie de la torre mayor no funciona y en su interior flotan bolsas y botellas de plástico. Los mármoles muestran hongos negros que chorrean desde los techos del propileo y por toda la escalinata del patio cívico dando una sensación muy desagradable. La otra fuente, ubicada en el pasaje Juramento, aquella que contiene las admirables esculturas de Lola Mora, tiene sus aguas verdes y llenas de algas. Las banderas de los mástiles laterales están totalmente descoloridas y varias enrolladas o hechas un bollo. Yo le pregunto a la señora intendendenta, ¿Rosario piensa celebrar el Bicentenario con el Monumento en esas condiciones? Quedan tan pocos días para el 27 de febrero que es seguro que muchos aspectos no se podrán resolver, pero si quiere demostrar que en esto no hay desidia o inoperancia al menos anuncie las obras necesarias para que el próximo 20 de junio se esté a la altura de las circunstancias, porque un monumento que se levanta para rendir un homenaje si no se lo mantiene como corresponde puede convertirse en un agravio.


































