La filmografía argentina registró en numerosas ocasiones las historias de hombres y mujeres que contribuyeron a dar forma al país, política y socialmente. "La Guerra Gaucha", "El santo de la espada" y "Rosas" son sólo algunos ejemplos. Más curioso es que los personajes de la historia nacional trasciendan las fronteras. Y eso pasó en 1927, cuando la figura de Manuel Belgrano desembarcó en Hollywood para contar los acontecimientos de la Revolución de Mayo.
Fue en ese año que el empresario vasco Julián de Ajuria, quien en la Argentina había hecho una considerable diferencia económica distribuyendo películas, decidió probar suerte en la producción de un film cuyo protagonista era Belgrano, si bien el guión de la misma no se inspiró en la vida del creador de la bandera sino en la lucha contra la corona española, encarnada en el gobierno del virrey Cisneros. "Una nueva y gloriosa nación" fue el título de la película, aunque en algunas bases de datos de filmografía internacional figure como "The charge of the gauchos (La carga de los gauchos)".
Hay un dato que no es menor: los rollos originales del film se perdieron y hoy sólo puede verse una reconstrucción de las imágenes de la producción en las páginas de internet o en el sitio YouTube.com.
"Una nueva y gloriosa nación" se basó en los acontecimientos que motivaron la Revolución de 1810 y la gesta de Belgrano, desde la creación de la enseña patria hasta su lucha contra los españoles en las batallas de Salta y Tucumán.
Estos hechos acompañan una singular historia de amor entre Belgrano y Mónica Salazar (interpretada por Jaqueline Logan), la hija de un general español que servía de espía para los patriotas y que, al ser descubierta, es condenada a la guillotina. Sin embargo, el héroe, encarnado por Francis X. Bushman (un actor que realizó gran cantidad de películas y se destacó en Ben Hur, de 1925), logra rescatarla. Final feliz, con boda incluida, para una producción poco común.
En Rosario. El estreno en la ciudad fue el jueves 24 de mayo de 1928 en el viejo cine y teatro Colón, ubicado en Corrientes y Urquiza, una sala que demolieron en 1958.
El interés que despertó la producción fue notable. En su edición del 22 de mayo de ese año, la sección titulada "Teatro del silencio" de La Capital dio cuenta del estreno de la película, que fue anunciada como "un romance que se desarrolla en los albores de nuestra independencia".
El comentario no elude la gran trama de la película: la historia de amor entre Belgrano y Mónica. "La hija de uno de los más influyentes españoles amaba a Belgrano. Su amor y sus convicciones llevan a Mónica al sacrificio cuando, en poder de ciertos informes, los transmite a Belgrano y él los aprovecha para dar el golpe de audacia que tuvo por epílogo la independencia".
La crónica continúa describiendo la creación de la bandera sobre las barrancas del río Paraná y la campaña de Belgrano con el Ejército del Norte.
"También Mónica esta allí, pero siendo descubierta por los enemigos de su patria es condenada a muerte. Por aquellos días, Belgrano ha triunfado gloriosamente en la batalla de Tucumán y corre a salvarla. Felizmente, llega a tiempo para librarla de las manos de los soldados peninsulares que huyen para siempre, dejando dueños del campo a los patricios", describe el diario.
Frente a otro Día de la Bandera, su historia y la de su creador siguen ocupando muchos espacios.
Hubo quien pensó que Hollywood podía contar una historia diferente sobre Belgrano. Pero, como tantos relatos y registros, éste fue uno más que se desvaneció en el tiempo. Literalmente.