Martes 6 de agosto de 2013, 7:30. Comenzaba como cualquier otro día en la hermosa ciudad de Rosario. Nos saludamos Mari, mi hermana y yo, Lore, para encontrarnos a las 17 como habíamos planteado el día anterior. Al salir como todos los días saludé a Pedro, encargado del edificio de Salta 2141: “Qué tengas buen día…” ¡Quién diría!, dos horas después se desataría el horror, semejante al de una película de guerra. Donde nadie sabía por qué, dónde, qué ocurría. Me contaron que el temblor de la tierra se sintió hasta en Granadero Baigorria. 9:30. Atiendo el celular, es Alejandra, una amiga. “Hola Lore, ¿dónde estás? ¿Y Mari?”. A lo que respondí: “Ambas trabajando, hoy cambié de turno. ¿Por qué?”. “Explotó una caldera en un edificio”, me dijo. El nuestro no tiene caldera. Y allí comenzó un día muy largo. Como escuché la descripción de una rescatista “fueron seis días”, pero a mí me pareció un día muy largo. Poco tiempo después mi hermana María de los Angeles -quien había llegado primero al lugar- me avisaría: “Lore, volvé, explotó el edificio, no sé qué pasó. No me dejan pasar para ayudar. Volvé, por favor. Hay gente lastimada, prendida fuego, los vidrios vuelan por todos lados, el fuego está endemoniado. Está todo muy mal, volvé, buscame por favor…”. 10:30. Llegué con Gisella, hasta Salta y Oroño, corrí, encontré a mi hermana, la abrazo y allí sin darme cuenta no podía creer lo que estaba viendo, era testigo del horror más terrible. El edificio que se veía por la parte trasera del edificio por Oroño estaba partido al medio, con mucha precisión de arriba hacia abajo, con cosas colgando y el fuego encendido. La gente corría buscándose desesperada. “¿Viste a mi hermano?” “¿Viste a mi hermana?” “¿Y papá, y mi tía?” De fondo sonaba la voz del bombero que pedía que nos alejáramos, se esperaban más explosiones. Y en ese momento de dolor por lo perdido, desesperación, casi hasta la locura; allí, en medio de todo, llegaron nuestros primeros ángeles custodios, dispuestos a estar a nuestro lado, dispuestos a todo: Florencia, Enrico, Porota, Marcelo, María Rosa, Daniela, Maia; madre provincial hermana Rosa, vicaria provincial hermana Sonia; Sandra, Silvana, Claudio, Virginia, Natalia, Emilce, Matías, Mariana, Jesica, Mirella, Daniela, Alejandra, Berenice, miembros de la comisión de Apia y tantos otros. El día iba transcurriendo y así el fuego se iba sofocando, allí sentadas en un banco de Oroño comenzaba a caer la tarde y de a poco se organizaba dónde y cómo se hospedaría la gente de la “Zona Cero”. 22:30. Estábamos con más tranquilidad y poca claridad del por qué había sucedido esta catástrofe, que nos había dejado en la calle sin más que con lo puesto. Nos quedamos sentadas en el comedor del domicilio que la Inmobiliaria Mangione (donde alquilábamos el departamento) nos brindó en solidaridad con nosotras para no pasar la noche en el hotel que se había previsto para los damnificados y así dejar el lugar para alguien más. Y allí, comenzando ya las primeras horas de la madrugada del miércoles, solas y tomadas de la mano, nos dijimos como promesa: “Juntas hasta el final. Vamos, nosotras podemos”. Ilusas. ¿Cómo íbamos a poder? ¿Con qué? Nuestra historia, nuestra identidad había explotado por el aire, nos habíamos quedado desnudas de cuerpo y alma. ¡Pero qué ciegas! La respuesta estaba ahí adelante nuestro, todos los momentos lindos que habíamos compartido con esos ángeles que nos acompañaban también ahora, en este momento tan triste y difícil. Prestándonos el hombro para llorar y las manos para seguir adelante con la ayuda de gente que ni conocíamos. Estaban ahí junto a nosotras y así llegó el miércoles y siguió una larga lista de gente, ángeles que estaban dispuestos a no soltarnos la mano nunca. Hoy, a más de 20 días de este hecho tan lamentable, nosotras, las sobrevivientes del 2141 PB “B”, queremos decir gracias a todos ustedes vecinos, amigos, amigos de nuestros amigos y tantos más, y aquellos que no conocemos pero fuimos testigos de su labor incansable. Bomberos (rosarinos y de alrededores), rescatistas, Gobierno de Santa Fe, Municipalidad de Rosario, “la carpa de salud mental”, Sies, hospitales, sanatorios, GUM, Policía provincial, Federal; Defensa Civil; Ex Combatientes de Malvinas; perros rescatistas, Casa Provincial Hijas de la Misericordia, Comisaría 3ª, Asociación Médica, a todos y cada uno de los que colaboraron con nosotras, desde un mensaje o un llamado para saber cómo estábamos y en qué nos podían ayudar. Hasta para organizar lista de donaciones, visitas, para no estar solas. A ustedes, (ya saben a quienes me refiero), no saben lo importante que es sentirse querido y protegido en este momento. Y a los medios periodísticos que minuto a minuto transmitieron con respeto el dolor ajeno. Por último, a Maricel, gracias por cambiarme el turno.
¡Gracias!
Lorena y Maria Callelia
La presente es para denunciar la conducta del chofer de la línea 102 Negro, coche CH 139.199-005-0459#136540, que ya tiene como costumbre desviarse del recorrido, dejando innumerables pasajeros a pie. En este caso, día 28 de agosto, aproximadamente a las 13,30 salió de La Siberia por calle Riobamba, y al llegar a Necochea se desvió hasta avenida Pellegrini, obligando a descender a pasajeros fuera de su lugar habitual y dejando colgados en espera a todos los pasajeros por calle Riobamba, hasta Ayacucho, y por esta última hasta Pellegrini. Todo esto sin ninguna causa justificable, que una vez más pone de manifiesto que algunos choferes circulan por donde se les antoja, demostrando que el control GPS y el seguimiento y control de la Municipalidad y la empresa Rosario Bus brillan por su ausencia.
Jorge R. Alvarez
Otra zona liberada
Algo está pasando en los barrios Echesortu y Bella Vista en los últimos meses. Nos están robando. Todos los días, de distintas maneras, vecinos de esta zona somos víctimas de los delincuentes que mediante arrebatos, hurtos, asaltos a mano armada, escruches, entraderas y salideras nos tienen a maltraer. No hay presencia policial, y cuando llamamos al 911 tardan no menos de media hora. ¿Se imaginan dónde están los delincuentes media hora después de escapar? Ahí, ya no sirve que venga la policía. ¿O tenemos que pensar que la zona está liberada, que está todo armado para que nos roben impunemente y después compartan el botín con quienes nos tienen que cuidar? De madrugada andan tocando timbre en los hogares para ver si están sus moradores, y todas las semanas nos enteramos de tres o cuatro casas que fueron robadas durante la noche en un radio de pocas manzanas. Incluso, dicen que los chorros se comunican con handies con el que hace de campana. Me pregunto: ¿nunca encuentra esa frecuencia la policía? Mujeres son arrastradas por el piso para robarles las carteras o las bolsas del supermercado; adolescentes que vuelven de la escuela llorando porque les arrebataron los celulares, abuelos y hasta discapacitados que son golpeados durante los asaltos a las casas. Cantidades de motochorros circulando a contramano y sin patente buscando víctimas y la oportunidad para cometer más robos. Los operativos de motos que hace la Municipalidad están buenos, pero deberían hacerlos después de la caída del sol y no sólo por las arterias importantes. ¿Hasta cuándo tenemos que soportar tanta inseguridad? Señor gobernador, señores ministros de Seguridad y de Gobierno, señor jefe de Policía, señores comisarios de las seccionales 13ª y 6ª, por favor hagan algo. Señores, demuestren que son capaces para estar en los lugares que ocupan.
Marta S. Almada
Los unos y los muchos
En la sociedad en que vivimos, claramente fundada en la propiedad y la autoridad, periódicamente un reducido grupo de la población tiene una idea fija, la de instalarse en una banca municipal o nacional. Buscan sumar voluntades de las personas de a pie para trepar en la pirámide y entrar en la grilla. Buscarán dentro de un par de años o en un cuatrienio perpetuarse allí, permanecer. Los recursos para esto son variados, recorren barrios y poblados a los que difícilmente vuelvan alguna vez obtenidos los favores requeridos. Sus afiches de rostros y ropaje resplandecientes cubren paredes y recuadros en la ciudades y pueblos, sus acciones concretas se diluyen con el tiempo pero esto no les importa, volverán a insistir hasta que otros deleguen con su voto el poder de decidir sobre casi todas las cosas. Las preocupaciones y obsesiones de esta minoría: los políticos de profesión, por general son y están muy distantes de las que a diario nos movilizan a la mayoría, el conglomerado de los que vivimos de un salario, cuando logramos que compren nuestra fuerza de trabajo. Todo lo antes mencionado vale recordarlo cuando somos convocados a declinar nuestra voluntad depositando papeletas en grandes urnas. Hay que añadir a los nombrados las cohortes de dirigentes gremiales empresariales y sindicales. No llegan solos, emergen de la sociedad y son entronizados.
Carlos A. Solero
Estrategia opositora
Como estrategia opositora de cara a los comicios del 27 de octubre, la candidata a diputada nacional del Frente Progresista Cívico y Social (FPCyS) bonaerense y dirigente del GEN, Margarita Stolbizer, y su compañero de lista Ricardo Alfonsín, se mostrarán en lo que resta de la campaña junto a Hermes Binner, Julio Cobos, Elisa Carrió y el santacruceño Eduardo Costa, ganadores en sus respectivos distritos en las Paso. Stolbizer señaló que “Somos los únicos que no hemos formado parte de los diez años de gobierno kirchnerista. Todos saben que somos oposición y no saltaremos de vereda”. Es de público conocimiento que en 2007 Julio César Cleto Cobos se fue de la Unión Cívica Radical expulsado por integrar la fórmula presidencial que encabezó Cristina Fernández de Kirchner, y luego volvió a la UCR. Completado su mandato ha tramitado la jubilación como vicepresidente de la Nación en el período 2007/2011: 60.000 pesos mensuales y un retroactivo de 700.000 pesos. Cobos ha dicho que el retroactivo lo donará a entidades para la lucha contra el hambre y la pobreza, como Conin, Brazos Abiertos y Red Solidaria, tal como le pidió el Papa Francisco en una carta personal. No ha dicho aún qué hará con los 60.000 pesos mensuales en caso de acceder a una banca en el Congreso nacional. ¿Qué dirán quienes a partir de septiembre cobrarán la jubilación mínima de 2.477 pesos?
Carlos Alberto Parachú
Gracias por todo
Mamá se nos fue; la arrancaron de nuestras vidas. A pesar de sus 82 años era una persona independiente, sana, solidaria como pocas, lúcida y de pensamiento avanzado para su época. Amiga, compañera, excelente madre y abuela; siempre dispuesta a brindar una palabra y una mano tendida al prójimo. Seguramente, quien provocó el accidente no tenía la menor idea de quién era y todo lo que todavía tenía para dar a su familia, amigos y a la comunidad. Que Dios lo perdone y le permita tener su conciencia en paz. Gracias al Sies, a su querido Empleados de Comercio, al personal policial del Heca, a los médicos (servicio de neurocirugía) por la eficiencia y la contención; a UTI Area III porque siempre estaba impecable y perfumada. También a todos los que nos acompañaron y contuvieron, a los amigos, incondicionales y presentes, a todos los que la conocieron, la valoraban y querían. A modo de “crítica constructiva”, si bien entendemos que están para mantener un orden, el personal de seguridad del Heca debería ser capacitado para convivir con el dolor humano. Nuevamente gracias, y viejita, descansá en paz.
María Virginia y Silvina Piatti