Estamos en enero, mes de vacaciones. Para los que no tuvimos la suerte de veranear fuera de Rosario, el descanso y la posibilidad de relajarnos es sólo utopía. Tener energía eléctrica es ya la excepción a la regla; y cuando se corta uno ruega que no dure más de un día (como viene sucediendo). Por suerte siempre están las sabias palabras de nuestros funcionarios, políticos y supuestos hombres de sapiencia que nos regalan como explicación que el consumo originado por las altas temperaturas excede la capacidad del tendido. Menos mal que están nuestros dirigentes para recordarnos que en enero hace calor y tenemos temperaturas que superan los 30 grados. Lo que también nos recuerdan seguido son los aumentos de todos los impuestos, servicios y ahora hasta el de la patente (producto de la creatividad de nuestros iluminados gobernantes). Si se te corta la luz, siempre podés cruzar a la plaza a tomar aire, siempre que no te molestan los yuyos, los mosquitos o el peligro del dengue. Porque el estado de los parques y plazas es deplorable. A veces miro para el otro lado y prometo no hacerme más problemas (uno ya tiene los propios) y otras me supera la indignación de tanta inoperancia y tomadura de pelo. Aprovecho a escribir hoy que, por ser la excepción a la regla, tengo luz, mientras espero con ansias la contenerización de la ciudad que seguramente me va a cambiar la vida.



































