Uno, hijo de padres laburantes, obreros (clase media baja, para ser claro), creció con el concepto de que mis libertades y derechos (como individuo, digo) empezaban y terminaban donde comenzaban las libertades y derechos de los demás. Con el paso del tiempo, esto fue quedando en la utopía, el país cambió y en ese cambio fuimos tomando cosas que nos sorprendían, en algo que pasa a ser uso y modo cotidiano hasta llegar a acostumbrarnos a ello. Sé que el concepto en sí es bastante amplio y podríamos aplicarlo a tantas cosas diferentes. Al caso que apunto es a los cortes (piquetes) de calles, avenidas, autopistas, rutas; modismo implementado como protesta justa para algunos e injusta para otros. Lejos está de mí tomar partido o postura, lo que sí me queda es esa sensación de que con estas medidas en vez de integrarse a una sociedad, de buscar su consenso, se alejan en un viaje sin retorno. Con los que sí tomo partido es con los que queremos transitar libremente por los ramales viales de esta ciudad, en aquellos que quedamos atrapados o desviados para evitar estos colapsos de tráfico. Toda legitimidad de la protesta se cae por su propio peso, porque a quien está dirigida (sea gobierno provincial o nacional) estos se limitan a colocar a la policía, agentes de tránsito o gendarmería para evitar o desviar el tráfico, pero en sí no sé si llega a informarse de qué reclaman realmente. El gran problema es el mientras tanto, camiones que no llegan a descargar sus mercaderías y personas que no llegan a su trabajo o al médico. Más ahora que con la nueva modalidad son sorpresivos. Nada de lo que digo intenta agredir a los que protestan, si están ahí debo pensar que lo que piden es justo, lo que sí pido es que tengan en cuenta que a mi criterio equivocan el camino. A los que afectan en sí es a otro ciudadano que en el mejor de los casos ¿cuál es su culpa, tener un trabajo y querer cumplirlo en tiempo y forma? Y el hecho de tener un empleo no los deja exento de males comunes que nos afectan a todos. Yo no sé si la vorágine de la sociedad actual nos ha hecho perder el rumbo y cosas que antes no ocurrían hoy ocurren. Bueno sería empezar a saber cuáles son buenas y cuáles no, y en esa búsqueda tratar de tirar todos para un mismo lado, para que de una vez por todas seamos la Nación que queremos o creemos ser.

































