La República de la Sexta se prepara para un año de trabajo conjunto. Ya puso en marcha un proyecto que tiene un objetivo de máxima: explorar la identidad de un barrio histórico que justamente plasma su riqueza en la cantidad de matices sociales que lo conforman. De la iniciativa participan instituciones, clubes, las facultades del Centro Universitario Rosario (CUR, conocido como La Siberia) y por supuesto los vecinos, tanto los memoriosos como los más inquietos que quieren agregar datos históricos a la vida cotidiana del lugar. De la tarea quedará un video y un archivo de consulta permanente. Por lo pronto, está en marcha una tarea de capacitación para poder indagar en los vínculos sociales y los espacios colectivos.
Cuando el proyecto concluya, habrá legado a la República de La Sexta, un archivo permanente de consulta y un audiovisual. El primero será un registro que dará testimonio de la historia viva del barrio, sus instituciones más relevantes, las principales organizaciones y las transformaciones acaecidas a lo largo de los últimos treinta años. El material audiovisual será un documento capaz de rescatar el devenir desde los orígenes a la actualidad, con las voces de al menos cuatro generaciones, sus costumbres, lugares de encuentro y la interrelación entre los habitantes.
Portuarios, ex ferroviarios, almaceneros, talleristas, estudiantes, universitarios, no docentes, personas que trabajan en los servicios de recolección y doméstico, cuidacoches y amas de casa, entre otros, forman la diversidad que motorizó la investigación. "Queremos relevar la idiosincrasia de quienes transitan a diario las calles del barrio", explicaron a LaCapital un grupo de estudiantes en la Casita Esmeralda, sobre la calle del mismo nombre, donde funciona el Centro de Desarrollo Infantil y Promoción Familiar (Cedipf), institución que lleva varios años de trabajo social en la zona.
El proyecto se llama Identidad e Historia en el Barrio República de la Sexta, fue votado en el Presupuesto Participativo del distrito centro y ganó el concurso 2010 de la Secretaría de Extensión de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) por su relevancia y un presupuesto cercano a los ocho mil pesos. Su unidad ejecutora es la Facultad de Ciencia Política y también cuenta con el apoyo de la de Humanidades y Artes.
En lo formal, el barrio República de la Sexta se extiende entre las avenidas Pellegrini y 27 de Febrero, San Martín y el río. Una geografía urbana de perfiles disímiles en lo cultural, económico y arquitectónico donde conviven, a modo de ejemplo, un asentamiento irregular lindero a centros de producción del conocimiento científico, como las facultades de La Siberia y la sede local del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).
"Es un barrio con límites culturales establecidos", comentaron los estudiantes y explicaron que entre los aportes del trabajo está conocer el núcleo duro del barrio, es decir la autoadscripción a República de la Sexta como lugar de pertenencia. Además dijeron que la iniciativa maduró en el marco de un trabajo territorial que vienen realizando desde hace tiempo, entre el que se cuenta la recuperación de la plaza de Riobamba y Esmeralda.
Los buenos viejos tiempos
El plan tiene un año para ejecutarse y varios tramos para saldar. Por lo pronto, arrancó la capacitación para brindar herramientas metodológicas a quienes se encargarán de relevar el pasado. “El elemento con el se pretende recuperar las huellas de la historia del barrio es la oralidad, que realza el valor que posee la memoria colectiva en el testimonio de aquellos personajes que son parte del lugar”, comentaron los jóvenes.
Pertenencia, identificación y reconocimiento de un otro, muchas veces estigmatizado, son los cauces por los que desde ahora transitará el proyecto que tiene como destinatarios naturales a vecinos, escuelas en todos los niveles, bibliotecas populares, clubes, centros comunitarios y culturales del barrio. Un verdadero entramado de memoria colectiva que lleva una marca en el orillo: un barrio que se asume en una completud asombrosa, ni más ni menos que una república, la de La Sexta.
Memoria. “Quiero rescatar la iniciativa del proyecto”, destacó Juan Manuel Etcheveste, vecino del lugar y nieto de un inmigrante español que en los primeros años del siglo XX, cuando funcionaban los ferrocarriles, abrió un almacén en Riobamba y Beruti y nunca se fue del lugar. “Esto es lo que genera un barrio, uno se apega mucho”, enfatizó.
Tercera generación en el barrio, Juan Manuel rescata la pertenencia que su familia siente por la zona. “Un hermano de mi abuelo abrió el bar Los Amigos a media cuadra del almacén, desde entonces toda la familia se fue quedando acá por eso tenemos tantas anécdotas, porque estamos ligados al barrio desde siempre”, comentó y pidió trabajar en el proyecto para que “las historias populares no caigan en el olvido”.