En octubre de este año, y más precisamente el 23, se cumplen seis años de la promulgación de la Ley 26.150 Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI), voluntad del pueblo argentino expresada a través de sus representantes en el Congreso de la Nación: Luego nuestra provincia de Santa Fe adhirió, y sólo eso nada más ya que las dos ministras anteriores a la administración Bonfatti no hicieron nada para que la ley se aplicara, o sea al revés de la voluntad del pueblo. En el período de la ministra Balaguer durante dicha administración hubo un tímido intento de aplicación de la ley con un disfrazado y supuesto diálogo con las organizaciones no gubernamentales con una comedia burlesca de trabajo en conjunto que al poco tiempo se abandonó. En esas reuniones el Ministerio afirmaba con vehemencia que la ley se cumplía, se efectivizaba, y eso no era cierto; y no es cierto lo cual es fácilmente comprobable. Por ejemplo, cualquiera que lea estas líneas le puede preguntar a su familiar en edad escolar o vecino qué educación sexual le están dando en la escuela. No solamente eso, en Vox Asociación Civil hicimos una encuesta a la salida de las escuelas donde evidentemente no se daba la ESI. Ahora cabe preguntarse por qué un gobierno ideológicamente involucrado con un supuesto progresismo no hizo el esfuerzo suficiente para que la ley se efectivice. ¿Algún entendimiento con la cúpula ultraconservadora eclesiástica que anida sobre todo en la capital provincial? La ley es sumamente importante porque la mayoría de nosotros, lo que sabemos de sexualidad es través de lo que los expertos llaman currículo oculto, todo conocimiento que no parte de la escuela ni de lo científico y que vamos aprendiendo también fuera de la escuela, en el barrio, clubes, y que no es ni más ni menos que el viejo discurso religioso respecto a la sexualidad, cargado de machismo y homofobia. Las generaciones anteriores crecieron rodeadas de silencio, de ignorancia, de tabúes y prejuicios. Entre ensayos y errores aprendieron a llevar su vida sexual adelante. Los logros positivos de la educación sexual son los mejores argumentos para promoverla, para acabar con prejuicios y romper las barreras de quienes no han podido superar sus miedos, para contrarrestar a quienes creen que la educación sexual tiene efectos adversos, para terminar con la ignorancia. Reconocer el valor de la formación y del conocimiento es la base para que niñas, niños y adolescentes encuentren en su sexualidad una fuente de alegría y cuenten con instrumentos para el ejercicio pleno y responsable, libre de abusos, violencia, discriminación, embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual. Hemos oído decir más de una vez desde el anterior gobierno provincial que las dificultades provienen de que no hay presupuesto, que no hay personal para capacitar. ¿Cuándo va haber presupuesto? Para el activismo de la diversidad sexual es estratégico y prioritario que esta ley funcione de una vez por todas para el cambio cultural y acabar con la homolesbotransfobia y para que las futuras generaciones de santafesinos vivan una sexualidad libre de prejuicios, placentera y sin fantasmas. Estamos convencidos de que la nueva administración provincial, muy sensible a estos temas, convocará a su ministra de Educación para que juntos trabajemos para que nuestra provincia sea un ejemplo en este tema.
































