El 19 de marzo Cristina anunció en Olivos la distribución del 30 por ciento de lo recaudado por retenciones a la soja a las provincias. La reacción negativa de la mesa de enlace no se hizo esperar y se materializó en una serie de cortes de rutas que pusieron en evidencia, una vez más, el desprecio de los productores agropecuarios por el estado de derecho. Unas horas antes, en el Congreso, los legisladores opositores no habían conseguido reunir el quórum necesario para debatir el tema de las retenciones. Mientras tanto, la inmensa mayoría del pueblo está cansada de tanta crispación e intolerancia. No entiende cómo, luego de un año de conflicto, la solución no aparece. ¿Y por qué no aparece? ¿No aparece porque los egos de sus protagonistas son tan imponentes como el Aconcagua? ¿No aparece porque la mesa de enlace no tolera la personalidad de Guillermo Moreno? ¿No aparece porque los productores agropecuarios no soportan que les toquen su víscera más sensible (el bolsillo)? ¿No aparece porque Cristina está empeñada en no satisfacer los "deseos" de la mesa de enlace? En mi opinión el conflicto es mucho más que una disputa gremial. El conflicto es la exteriorización del choque de dos modelos de país antagónicos. Por un lado, el modelo agroexportador (mesa de enlace), basado en el mercado, la concentración de la riqueza y el carácter absoluto de la propiedad privada. Por el otro, el modelo industrial (Cristina), basado en la intervención del Estado en la economía, la distribución de la riqueza y la propiedad privada en función social. Por un lado, el neoliberalismo (esa de enlace). Por el otro, el socialismo democrático y progresista (Cristina). El 28 de junio medirán fuerzas.




































