Los tres jóvenes acribillados en la zona sur de Rosario fueron primero sindicados por las versiones policiales como parte de una banda que disputaba el territorio con gente de la barra de Newell´s, pero resultaron ser militantes sociales. Hubo un operativo de prensa que los uniformados montaron sobre la masacre. Este hecho trágico significa un punto de inflexión para una realidad que es manipulada y silenciada. Esto se suma al homicidio del sábado 31 de diciembre de 2011, cuando Ramón Humeres (24 años) fue asesinado en Empalme Graneros. En los primeros minutos de 2012, Alejandro Dormuño (15 años) fue acribillado en barrio La Tablada. En Villa Moreno, Jeremías Trasante (17 años), Claudio Suárez (19 años) y Adrián Rodríguez (21 años) fueron masacrados a balazos, alrededor de las 3.30 horas del 1º de enero. Cinco asesinatos en dos días. Cinco pibes muertos, todos menores de veinticinco años. Actualmente, Rosario es definida como una ciudad turística. Para muchos es un logro. La complicidad del oficial Marín que protegió al principal sospechoso de la masacre de zona sur, pone al desnudo la connivencia de la policía con las bandas ligadas al narcotráfico y otros "negocios" ilegales de distintos barrios. En 2011, hubo aproximadamente 170 homicidios en la ciudad de Rosario, 72 de ellos fueron registrados como "ajustes de cuentas", que aún en el supuesto de tratarse del resultado de enfrentamientos de bandas por el control del territorio, son en definitiva homicidios que deben ser investigados hasta su total esclarecimiento. Existe una gran incapacidad del gobierno provincial para desarticular a las asociaciones ilícitas entre barras, narcos y la policía que tiene en vilo a los barrios populares. Existen dos ciudades en una. Son las dos caras de una misma moneda. Una donde predomina el sistema capitalista y la otra donde las necesidades básicas están insatisfechas.




































