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Dominio y sumisión

Es probable que todo sea una consecuencia de nuestros antecedentes prehistóricos como manadas. Sabemos que entre los animales sociales existen tres roles definidos: el macho alfa, que es el individuo dominante, con mayor rango y a quien los otros...

Miércoles 19 de Febrero de 2014

Es probable que todo sea una consecuencia de nuestros antecedentes prehistóricos como manadas. Sabemos que entre los animales sociales existen tres roles definidos: el macho alfa, que es el individuo dominante, con mayor rango y a quien los otros siguen; el macho beta, que es el contrincante con aspiración a destronar al macho alfa, y por último el macho omega, el menos poderoso, más relegado y que suele ser el último en comer. La antropología nos indica por otra parte que han sido una constante histórica los roles sociales referidos a débiles y poderosos o a los dominantes y sumisos. También existen múltiples ejemplos donde algunos sectores han aplicado la fuerza para lograr poder, dominar y finalmente obtener beneficios sectoriales. Como es obvio, invariablemente este proceso genera injusticia y la sumisión suele transformarse en violencia. ¿Aprenderemos? Los intentos de corrección suelen ser regulaciones estatales rígidas o más o menos flexibles; todo dependerá de las ideas y políticas vigentes en cada país referidas a rol del Estado, ley, libertad, libertinaje y equidad social. Europa y los Estados Unidos tienen leyes referidas al comportamiento comercial abusivo de las empresas. En Alemania, el gigante estadounidense Walmart tuvo que retirarse del mercado por violar disposiciones oficiales respecto de precios, dumping y trato al personal; allí las normas se respetan. En Argentina la ley 22.262 de defensa de la competencia regula el abuso de la posición dominante, es decir cuando un agente económico (fabricante, mayorista o minorista) realiza actos contrarios al bien común obstaculizando la competencia, ocultando productos o mediante la monopolización de precios. En este sentido sería saludable que los peces grandes eliminen de su dieta a los peces chicos. El tema es de actualidad en relación a nuestras cadenas de supermercados y por la acción oficial referida a precios cuidados. Más allá de consideraciones macroeconómicas o calificación de estas medidas, la realidad es que las grandes cadenas fundieron al viejo almacén ofreciendo al principio confort, financiación, amplio surtido, precios muy bajos y servicios anexos en sus grandes superficies. Pero en este proceso se volvieron poderosas, obtuvieron una posición dominante en el mercado, formaron precios y algunas (no todas) cometieron abusos a costa del bolsillo del consumidor y a favor de sus propios bolsillos. Finalmente la reacción popular no debería ser de violencia sino de educación para el consumo, control y sanción oficial (efectiva) cuando corresponda; o quizá algo más sutil: por ejemplo migrar a bocas alternativas como mutuales, cooperativas o el viejo almacén, aquel de la libreta negra. ¿Estará todavía?

Omar Pérez Cantón

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