Pese a que ya ha pasado el Día de la Madre, quiero saludar a todas la madres y a mi mujer, doblemente madre, madre de Sol, quien la ilumina con su vida día a día, y madre de Valentino, quien la ilumina desde el cielo. Doblemente madre, madre en la tierra y madre en el cielo. Doblemente madre porque tiene que vivir con el amor de una hija y con el dolor del otro hijo, en un pedido de justicia que parece eterno. Es doble mamá, es mi mujer quien junto a mí perdimos a nuestro hijo en una mala maniobra en el parto, por el uso de una ventosa obstétrica, el 23 de enero de 2006 en el Sanatorio de la Mujer, como todos deben saber. A través del saludo a ella quiero saludar y recordar a todas las madres que se encuentran en estas mismas condiciones.




























