Suele decirse: "Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen". Sería triste reconocer que "los pueblos eligen los gobiernos que se les parecen". Un pueblo ignorante suele elegir gobiernos ignorantes, y si no está prevenido ante los medios de comunicación termina amando al opresor y odiando al oprimido. Según Mills, el ser humano se distingue por su capacidad de elección, y su constante es ser impredecible. Por consiguiente el progreso de la humanidad depende de dar oportunidades tanto a ideas ciertas como a las presuntamente erróneas. Una idea política que tiende mediante sus acciones o propuestas empequeñecer a sus representantes, en función de hacerlos más dóciles instrumentos en sus manos, aun buscando fines beneficiosos, hallará con el tiempo que con hombres pequeños ninguna cosa grade puede ser realizada. Andrés Volpe explica: De la propia historia resulta que no existe una relación contradictoria entre ignorancia y poder. De hecho, es posible que hoy en día, habiendo pasado tanta agua bajo el puente sin detenernos a ver que cosas se llevaba, se empiece a creer que la ignorancia es un requisito que debe satisfactoriamente probarse antes de mandar. Claramente, nuestra sociedad ha fracasado, mediante la ignorancia se pretende castigar lo que supuestamente no funciona, sin medir la mediocridad de la opción elegida. Hoy como siempre queda demostrado que la democracia perfecta no puede existir, y que en base a estos resultados, democracia vendría a ser un sistema creado para ejercer la libertad de elección de los individuos y llegar a una conclusión imperfecta. Al parecer la ignorancia se ha vuelto una virtud. Platón, de haber sido santafesino, estaría quemando su magnum Opus porque nadie creería en un rey filósofo. ¿Qué es eso de despotismo ilustrado? ¿Para qué queremos un mandatario inteligente? Seamos pragmáticos y démosle un mejor uso a las bibliotecas y sus archivos. Sólo cuando hayamos garantizado el uso adecuado del papel almacenado en las bibliotecas tendremos una sociedad virtuosa de hombres pulcros y cabezas limpias. Luego aquel que demuestre tener la cabeza más limpia se consagrará como el más virtuoso. Bajo los estándares de una sociedad que se limpia el traste ad nauseam con las hojas de las ideas, decimos saber pero no ejecutamos la necesidad de que sólo el más virtuoso será suficientemente apto para gobernar. Hemos sido inducidos a ignorar y seguir lo equivocado, es decir somos víctimas cruelmente incluidas en la denominada ignorancia voluntaria. En la certeza de que existen tres clases de ignorancia: no saber lo que debería saberse, saber lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse. El poder de la ignorancia voluntaria no se debe desestimar, esto es crueldad sistematizada en una escala masiva que sólo tiene éxito porque la gente esta dispuesta a mirar para otro lado. Nuestra historia contemporánea y sus tardías reacciones nos demuestran que deberíamos anticiparnos para no coincidir luego del fracaso con Abraham Lincoln: "Se puede engañar a todo el mundo durante un tiempo, se puede engañar a algunas personas siempre, pero no se puede engañar a todos siempre".



































