Roberto Pimpi Camino, el ex líder de la barrabrava de Newell’s, finalmente
fue detenido después de permanecer 73 días prófugo. Está acusado junto a sus dos hermanos, Alberto
y Juan Ramón, de ser los autores intelectuales que promovieron los desmanes ocurridos el 26 de
enero en la sede de Newell’s. Lo atraparon ayer a la tarde mientras caminaba con sus
familiares por la plaza Miserere, en el barrio porteño de Once.
Para dar con el paradero de Pimpi se habían realizado 35 allanamientos, 26 de
ellos en el Gran Buenos Aires. Y algunos de los operativos se vieron entorpecidos por filtraciones
que prolongaron la búsqueda. Uno de los procedimientos se concretó entre el 15 y el 16 de marzo en
Capital Federal, cuando se requisaron varios domicilios, entre ellos el del secretario general del
Sindicato de la Carne, José Fantini, y la sede de los trabajadores del sector. En esos operativos
la policía, dijo, estuvo cerca de encontrarlo.
Fue precisamente en la casa de Fantini, en avenida Santa Fe 2306, en el barrio
Norte porteño, donde (según fuentes policiales luego desmentidas públicamente por el dirigente
gremial) estaban alojadas la esposa y la hija de Pimpi. Allí, dijeron los pesquisas, había ropas y
detalles que daban a entender que Camino pudo estar en el lugar minutos antes de su llegada.
Detectado. Algunas intervenciones telefónicas realizadas en los últimos días les
permitieron a los investigadores determinar que el barrabrava estaba alojado en un departamento de
Jujuy al 400, en el barrio de Once, un complejo de tres cuerpos y 10 pisos. Para evitar
infidencias, que una fuente policial atribuyó a la propia fuerza y a integrantes del Poder
Judicial, se conformó una comitiva policial de cinco miembros.
Con el dato del sitio donde estaba Pimpi, el miércoles efectivos de la División
Judiciales y de las Agrupaciones Unidades Especiales, Orden Público y Cuerpos viajaron a Buenos
Aires para vigilar con discreción el edificio. Entonces distinguieron que familiares y allegados al
barrabrava entraban y salían de allí. Ya no había dudas de que estaban frente al prófugo.
Entonces esperaron pacientemente que Pimpi se asomara a la calle. Lo hizo pasado
el mediodía de ayer cuando iba a almorzar con sus familiares en un restaurante cercano al lugar.
Sus pasos fueron seguidos de cerca por los pesquisas. Un par de horas después, Camino, su esposa y
su hija se encaminaron a la plaza Miserere, donde pensaban presenciar un recital de folklore.
El arresto. Cuando lo distinguieron junto a su familia, cinco policías de civil
se acercaron y lo detuvieron. Cuando se topó con los efectivos, Pimpi exhibió una mueca de sorpresa
y bronca con un abogado. "No podía creer que lo hubiésemos encontrado", confió un jefe
policial.
Tras ser detenido, Camino fue enviado a la comisaría 7ª de la Policía Federal a
la espera del exhorto que debía librar la jueza de Instrucción Raquel Cosgaya. Cumplido el trámite,
anoche fue traóido a Rosario y alojado en la alcaidía de la Jefatura. Mañana a las 11 deberá estar
frente a la magistrada para ser indagado.
Anoche, algunos integrantes de la plana mayor de la Unidad Regional estaban
eufóricos. Atrás había quedado una trama de complicidades de barras de otros clubes y de quienes
condujeron los destinos de Newell’s hasta el 14 de diciembre.
El copamiento. Camino era buscado por los desmanes producidos la tarde del 26 de
enero pasado en el club del parque Independencia, cuando entre 60 y 70 personas llegaron repartidas
en dos viejos colectivos. Esgrimían armas de fuego, palos, piedras y bates de béisbol. El primer
acto de la banda fue amenazar a un socio cerca de la entrada, a quien le apoyaron una pistola en la
cabeza. "Dejá a ese gil, vamos a matar a todos los de la pileta", gritó uno de los bandidos.
Un grupo se lanzó entonces al área donde una empleada policial controlaba el
reempadronamiento de socios. La suboficial reconoció entre los agresores a los hermanos Roberto,
Alberto y Juan Camino, a quienes sindicó como líderes de la revuelta. Su testimonio es central
entre los elementos que los incriminan. Dijo que Juan Carlos le gritó que se corriera mientras otra
persona le quitaba el arma, que ella recuperó tras un forcejeo. Luego, en la administración,
rompieron muebles, intimidaron a empleados y sustrajeron documentación.
En simultáneo, unos 40 sujetos arremetían en el área del cámping. Intentaron
quitarle el arma a otro agente y efectuaron disparos cuando llegó la policía, que detuvo a 17
adultos y dos menores. Sólo a uno de los adolescentes le secuestraron un arma de fuego. Los Camino,
en tanto, lograron evadirse y la historia de su derrotero como fugitivos aún no terminó de
escribirse: resta la detención de Juan Carlos.
Las dos versiones. En los días posteriores a la arremetida dos versiones se
cruzaron sobre las motivaciones del ataque. Por un lado Carlos Varela, abogado del clan Camino,
sostuvo que se trató de una reacción de los seguidores del ex jefe de la barra, al ser recibidos a
tiros por nuevos líderes rojinegros cuando iban a reempadronarse. La conducción del club lo
desmintió: planteó que se trató de una demostración de fuerza de Pimpi y sus secuaces tras perder
terreno con la derrota de Eduardo López en las elecciones de diciembre.
Ese encuadre jurídico es el que, hasta ahora, prevaleció en la investigación
judicial del hecho. La jueza Alejandra Rodenas encuadró los incidentes como "intimidación pública
agravada" por el uso de armas y la participación de menores.
El 18 de marzo la jueza dejó en libertad a los 17 detenidos, aunque siguen
implicados en la causa. La noche anterior había caído Alberto Tato Camino en su casa de Lamadrid 98
bis. "El avance de la investigación no ubica a esa personas en el escenario de los hechos, cosa que
sí ocurre con los hermanos Camino", resumió la magistrada, quien ordenó las detenciones.
Los 35 allanamientos. Pero Pimpi se las arregló para seguir prófugo 73 días.
Sorteó 35 allanamientos en Rosario, Victoria, Buenos Aires y la Capital Federal. Finalmente lo
atraparon el mismo día en que la jueza de Instrucción Raquel Cosgaya —en cuyo juzgado el
expediente se acumuló hace 15 días— le denegó la excarcelación a su hermano Tato.
La magistrada planteó que el primer Camino en caer preso reviste "peligrosidad
procesal". Es decir, que existe riesgo de que intente evadir a la Justicia o alterar prueba estando
en libertad. Un mal auspicio para el más famoso de los Camino, ahora preso, a quien podrían
aplicarle el mismo criterio.
Raffo y el acta
La declaración de la suboficial que señaló a Pimpi y a sus hermanos como líderes
del copamiento en Newell’s fue tomada por Juan José Raffo, el mismo que denunció cómo opera
la caja negra policial y que reveló que sus superiores le recriminaron haberles hecho perder 50 mil
pesos con la imputación a los barras.