Buenos Aires.— El empresario Eugenio Curatola, acusado de cometer la mayor
estafa extrafinanciera de los últimos años, fue detenido ayer en un country de la localidad
bonaerense de Hudson. La detención se concretó tras un allanamiento en su casa del club de campo
Abril que fue ordenado por el juez de instrucción porteño Mariano Scotto, quien lo procesó con
prisión preventiva y le trabó un embargo de $ 16 millones.
Los voceros de la pesquisa indicaron que el juez consideró
a Curatola "jefe" de una asociación ilícita y lo procesó por ese delito en concurso material con
estafas en 167 oportunidades.
En la causa se investigan maniobras cometidas contra al
menos 1.200 personas que invirtieron unos 33 millones de dólares y nunca los recuperaron, pero
hasta ahora se reunieron pruebas para endilgarle sólo una parte de los hechos. Aunque se estima que
en todo el país hubo 11.000 damnificados (muchos de los cuales nunca hicieron reclamos) por un
total de 300 millones de dólares, cifra que surgió de contratos secuestrados en la casa de
Curatola.
Así empezó. En 2001, Curatola (ex vendedor de seguros) formó la empresa que lleva
su apellido para asesorar a gente interesada en inversiones con brokers del exterior y tuvo una
avalancha de clientes. Algunos aprovecharon la oferta para retirar dinero del país en plena crisis
por el corralito financiero en 2001 y se abrieron cuatro oficinas en Capital Federal y al menos 20
en el interior del país.
Al comienzo, los clientes recibían ganancias de hasta del
100% a través del broker estadounidense FXCM, pero a fines de 2003 éste dejó de operar con Curatola
y apareció en escena Forexvan, con asiento en Islas Vírgenes. Desde entonces, Curatola comenzó a
pedir a los clientes que depositaran su dinero en el Commercial Bank de Bermudas y si bien al
principio seguían cobrando dividendos, en febrero de 2004 ya no pudieron retirar ni un centavo
más.
Empresa propia. En la causa que investigó el fiscal federal Guillermo
Marijuán se determinó que Curatola era titular de Vaderbilt (con sede en Panamá) desde donde hacía
las maniobras. Y también se confirmó que Forexvan pertenecía a Curatola. Para que los clientes no
sospecharan abrió "oficinas virtuales" en ciudades como Londres, Tokio, Sydney, Shangai, Luxemburgo
y San Petersburgo. Si algún inversor llamaba a esos lugares, un empleado decía pertenecer a
Forexvan y nadie dudaba de la existencia del fondo de inversión.
En la causa no sólo está imputado Curatola sino también
familiares suyos y representantes que la firma tenía en Azul, La Plata, Bariloche, Santa Rosa y
Comodoro Rivadavia, de donde son muchos damnificados.
Además, el empresario tiene una causa por los mismos
delitos en La Plata por la que estuvo detenido el año pasado y luego excarcelado bajo fianza por el
juez César Melazo.
En tanto, sigue siendo investigado por Marijuán por un delito más grave,
lavado de dinero, causa a la que aportó gran cantidad de pruebas la Unidad de Información
Financiera ya que existe la sospecha de que el dinero invertido se giraba fuera del país y podría
estar en las Islas Bermudas. (Télam)