En su carta titulada "Revalorizar las Fuerzas Armadas" el lector Jorge Augusto Cardoso afirma que "todos los países cuentan con fuerzas armadas." No es cierto. Desde ya en nuestra América, Costa Rica, una de las democracias más consolidadas de nuestro continente, y con alrededor de 125 años de vida democrática, ganó reconocimiento internacional al abolir el ejército en el año 1948, y vive en paz desde entonces. Afirmar que las Fuerzas Armadas "aseguran la paz" suena a disparate monumental, algo así como asegurar que los leones son herbívoros. La función de las FFAA es prepararse para la guerra, y la guerra es su objetivo y razón de ser. Es más, inventan guerras absurdas como lo hicieron oportunamente las nuestras con las Malvinas. Quienes lucharon en esa guerra vergonzosa fueron los civiles, los soldados que sin ninguna preparación especial fueron enviados al matadero por el "capacitado instrumento militar". Esa guerra, que estaba perdida desde su concepción, en la cabeza de un general y borracho consuetudinario, logró como único objetivo que la Argentina perdiera para siempre la posibilidad de recuperar las islas. Hasta ese momento nuestro país debía entenderse con Gran Bretaña, nación que dentro de las posibilidades existentes, quizá en algún futuro lejano, hubiera devuelto las Malvinas. A partir de tamaño dislate las posibilidades de recuperación se han esfumado definitivamente. Esa guerra sin sentido y sin ninguna posibilidad de éxito despertó la conciencia nacional de los habitantes de las islas: los kelpers. De ahora en más deberemos entendernos con los malvinenses, no con los ingleses. Mal lo veo.


































