Soy un simple ciudadano, impulsado a escribir esta nota; por la desazón que me produjo el hecho de ver por la TV la celebración del Día de la Bandera. Este acto estuvo lejos de ser una verdadera celebración patriótica: sin desfile, sin la enseña de “Alta en el cielo”, sin el calor de pueblo, todo armado para una celebración política de sello K; un verdadero desatino. El discurso de la presidenta lamentablemente puso mucho énfasis en borrar la rica historia de nuestra emancipación y la creación de nuestra bandera. Desnaturalizando de esta manera la celebración para convertirla en un contrapunto político y de guerra verbal declarada contra un poder legítimo como es la Suprema Corte de Justicia. Muy mala impresión pienso que resultó para muchos, escuchar nuestro querido Himno Nacional, alterando su composición, dándole al mismo un ritmo de murga, y para más como si fuera poco afirmar que el general Belgrano, seguramente sería kirchnerista. No deseo continuar esta nota, destacando más desprolijidades en este acto, pero que las hay, las hay.































