Este proyecto impulsado por el gobernador Binner y la diputada Aranda es un claro ejemplo de cómo se puede legislar con una venda sobre los ojos, y atrás de actitudes sensacionalistas. No tiene en cuenta las situaciones que padecen los ciudadanos que, sin quererlo, conviven con travestis y prostitutas en algunas zonas muy puntuales de la provincia. Tan puntuales que en una semana el gobernador y la legisladora pueden recorrerlas todas. Sin ir demasiado lejos de su distrito electoral, la diputada Aranda podría llegarse hasta la ruta 11 entre los kilómetros 332 y 335 (Puerto General San Martín) y ver cómo se desarrolla, sin ningún tipo de reserva, la prostitución. Jóvenes, le diría casi niñas, y cantidad de travestis a la vista de chicos y vecinos ejercen la prostitución sin ningún pudor. Los restos de este ejercicio, léase preservativos, sus envoltorios, materia fecal, orina, quedan expuestos en la vía pública y refugios de paradas de colectivos. Si la idea es como dicen detener a los proxenetas que abusan de esta gente, los pueden encontrar todos los días sentados en sus vehículos esperando la comisión. Señor gobernador, señores legisladores, sería más importante que generen mejores leyes sobre educación o que den mayor incentivo a la industria y el comercio para generar mayor inserción laboral . El trabajo digno es la única forma de combatir este problema, lo otro es un nuevo parche para ocultar la realidad insoslayable de nuestra decadencia social por falta de políticas serias.


































