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Desligan de la acusación de abuso sexual a dos profesores de gimnasia

Los ambiguos relatos de los niños, la ausencia de pruebas concretas y la “disparidad en orden a la identificación”, inclinaron al juzgado a dictar la falta de mérito de los educadores.  

Sábado 25 de Mayo de 2013

Dos maestros de gimnasia sospechados de presunto abuso sexual contra niños de un jardín de infantes de la zona oeste quedaron a un paso de ser desligados de la causa penal que se les inició en 2010 tras la denuncia de los padres de las supuestas víctimas. Los ambiguos relatos de los niños, la ausencia de pruebas concretas y la “disparidad en orden a la identificación”, inclinaron al juzgado a dictar la falta de mérito de los educadores.

   Los graves hechos denunciados hace ya más de dos años y medio por un grupo de padres de niños de 4 y 5 años que concurrían al jardín de infantes “Arco Iris” de la Escuela Victoria Olga Cossettini (Nicaragua y Monteflores), generó alerta en la comunidad educativa y sembró sospechas sobre dos profesores de gimnasia, uno de ellos reemplazante.

   En base a los dichos de su hijito y a un informe médico preliminar donde se constataba “irritación” de la zona anal, la mamá de un nene de cinco años realizó una denuncia en la comisaría 32ª, en septiembre de 2010. A ella se sumaron los padres de al menos otros cuatro alumnos, que también describieron atravesar situaciones inquietantes para su integridad física y psicológica durante las clases de gimnasia.

Profesor “malo”. En su relato, uno de los chicos hizo referencia al “profesor malo”. Que “apagaba las luces, les mostraba videos en una computadora, les tocaba la cola, y que eso le hacía doler mucho”. Y apuntaba a un profesor de gimnasia, “que se llamaba C. Me pega chirlos en la cola, y a mi sólo no, también a I., L. y P.”, deslizó el alumno.

   La grave denuncia generó preocupación, la inmediata intervención del Ministerio de Educación y la apertura de una causa penal ante la jueza de Instrucción Nº 5, María Luisa Pérez Vara. Las sospechas recayeron sobre dos profesores: uno reemplazante y otro titular del área (que al momento de los hechos gozaba de licencia).

   Pero las pruebas arrimadas al expediente no fueron suficientes para sostener semejante acusación. Las pericias médicas no acreditaron vejación, y la identificación que dieron los chicos del supuesto abusador (C.) no coincidía con la identidad de los maestros imputados (A.P y E.P).

Relato inverosímil. Avanzada la investigación se acreditó que las clases de educación física se desarrollaban en el salón de usos múltiples “transitado por personal de la institución, lo que no se condice con el relato de las víctimas y torna aún más inverosímil la posibilidad de que los hechos efectivamente se hayan sucedido en ese espacio”, afirma la jueza.

   También verificó que los docentes varones siempre dictaban sus clases en compañía de otro de sexo femenino, conformando así las “parejas pedagógicas”, lo que dificultó aún más dar entidad a las versiones iniciales.

   Pérez Vara tampoco omitió las conclusiones del informe médico forense, que dejan espacio “a múltiples dudas en orden a la credibilidad de los relatos de las presuntas víctimas”.

   “Teniendo por cierta la existencia histórica del hecho, no puede atribuirse a quienes se encuentran imputados. Hay una absoluta disparidad en la identificación que hacen las presuntas víctimas”, dice la magistrada. Y señala que algunos niños se refirieron al “profesor malo”, sin identificarlo; otros al profesor “C.”, pero se comprobó que “no existe docente” con ese nombre.

   Y aunque una niña se refirió a “E.” como su presunto abusador —podría sugerir responsabilidad de E.P—, se determinó que estaba de licencia al momento de la denuncia.

   Frente a “un pobre plexo probatorio que no permite afirmar la existencia del delito ni tampoco descartarla”, hace pocos días la jueza dictó la falta de mérito de los docentes, que quedaron al borde de la absolución y casi desligados de la grave acusación.

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