La madre biológica de dos niñas que fueron retiradas de familias sustitutas de La Pampa días atrás denunció que la jueza de Menores, María Cristina Baladrón, le ofreció "una casa" a cambio de que acusara de maltrato a uno de los matrimonios que cuidaba a una de sus hijas, dijeron ayer fuentes judiciales.
Los voceros informaron que la Justicia penal de Santa Rosa tomó a su cargo la investigación sobre la jueza luego de que la fiscal Susana Alvarez recibiera el expediente policial del caso, donde la madre de las nenas confesó ante la policía que la magistrada le ofreció "una casa de barrio" a cambio de la denuncia.
La fiscal Alvarez, del Juzgado de Instrucción 3 de Santa Rosa, recibió ayer el expediente que contiene la denuncia de Marta C., madre biológica de las niñas de 3 y 5 años, en donde acusa a la jueza Baladrón de prometerle la tramitación de "una casa de barrio", a cambio de declarar contra la familia Vargas.
La nena fue retirada hace 10 días de la casa de Abel y Matilde Vargas, para ser entregada en adopción a una mujer a pesar de que los Vargas la crían desde los 9 meses y reclaman su adopción.
A la vez, la otra hermana, de 3 años, fue retirada del hogar sustituto en que vivía desde los 20 días por una supuesta denuncia por abuso sexual promovida por la misma madre biológica de las nenas, y que involucraba a Eduardo Carro y uno de sus hijos, padre y hermano adoptivos de la menor, quienes también reclaman la adopción.
La denunciante, de 28 años y con una leve discapacidad mental, dos semanas atrás denunció a dos integrantes de la familia Carro ante la jueza Baladrón por un presunto abuso sexual, testimonio que tomó la jueza para retirarles la custodia de la nena.
Atrincherados. Eduardo Carro, su esposa Mirta y sus hijos se atrincheraron el viernes 7 en su vivienda para resistir la medida de la jueza Baladrón, y desde hace días insisten en que la denuncia por abuso había sido "una farsa y una justificación para ocultar el accionar del Juzgado de Menores".
En tanto, el lunes la jueza Baladrón prohibió a Abel Vargas y a su esposa Matilde acercarse a la niña de cinco años, a quien criaron desde los nueve meses bajo el argumento de que podían provocarle un "riesgo psicofísico".
En caso de prosperar la imputación contra la jueza Baladrón, puede llegar a ser sometida a un jurado de enjuiciamiento por mal desempeño en sus funciones, como también abrirse un proceso penal por la existencia de presunto delito.