Como presidente de la mutual Aism Unione e Benevolenza, me siento defraudado por la Municipalidad de Rosario. En febrero de 2008, comenzamos los trámites para la ampliación y modernización de nuestra casa central, con sede en 3 de Febrero 268. La obra, cuyo terreno nos pertenece, se realiza con fondos propios y está destinada a albergar más personal a fin de desarrollar otras tareas que fueron aprobadas en correspondientes asambleas. Pero la intromisión de los distintos departamentos como Planeamiento, Obras Particulares, Patrimonio, Concejo, Ejecutivo y no sé cuántos más, sumado a las respectivas vacaciones y al criterio particular de cada uno de los que intervienen o se agregan en la conversación, hace que a la fecha no podamos comenzar a trabajar. A toda esta gente involucrada les pregunto: ¿será porque todos nosotros tenemos un sueldo asegurado y no reparamos en el que necesita trabajar para contar con un ingreso digno y su correspondiente cobertura social? ¿Qué habremos hecho mal para semejante demora, si sólo se trata de dar trabajo? En otros países los municipios alientan esta inversión, pero aquí parece que no es así, o tal vez dos años para algunos no es nada.



































