Buenos Aires.— La brutal agresión de parte de delincuentes contra un chofer
de la línea de colectivos 60, al que le amputaron un dedo durante un asalto, provocó la
interrupción del servicio nocturno entre dos importantes localidades del norte del conurbano, a la
vez que una acalorada manifestación de colectiveros en reclamo de protección ante los delitos.
Valerio Verón, que conducía el interno 190 de la línea 60, fue asaltado por tres
delincuentes que le amputaron el índice de la mano derecha. Por la mañana, a raíz del ataque, los
compañeros de trabajo de Verón realizaron un paro durante varias horas, cortaron la autopista
Panamericana y decidieron suspender el servicio de 22 a 5, en el trayecto que va desde Ingeniero
Maschwitz hasta Escobar.
Además, los choferes de la 60 y de las líneas locales 430, 503 y 228,
pertenecientes a la misma empresa Monsa, marcharon hasta la municipalidad de Escobar para reclamar
seguridad, donde coparon el hall de entrada y entregaron un petitorio con puntos vinculados al
reclamo de mayor seguridad.
En tanto, otros colectiveros de la línea 60 expresaron su repudio por el ataque
sufrido por Verón y protestaron frente al Congreso de la Nación, marchando por Rivadavia y Callao
hasta el bajo porteño.
El incidente ocurrió la madrugada de ayer cuando Verón llegaba a la terminal de
la empresa y a metros de arribar advirtió que había tres pasajeros que dormían en sus asientos, por
lo que encendió las luces y les gritó que habían llegado al final del recorrido.
Acto loco. Como ninguno respondió, el chofer detuvo la marcha y se aproximó,
momento en que los hombres se levantaron y uno de ellos extrajo un arma y lo amenazó, según contó
otro compañero de Verón, identificado como Leandro. "Se hacían los dormidos, pero uno sacó un
revólver y le dicen: «Apagá las luces y vamos». Lo llevan a un lugar oscuro, le empiezan a pedir
las llaves de la máquina (expendedora de boletos), que ninguno de los conductores de la línea
tenemos encima", dijo Leandro, quien explicó que algunas unidades tienen la caja recaudadora de
monedas arriba y otros abajo.
"Ellos abrieron bolsos, sacaron cortafierros, una maza y un hachita de mano, al
ver que la máquina no estaba arriba de la unidad se pusieron locos y le empezaron a pegar,
maltratarlo, a robar el celular, la billetera", contó Leandro.
Según el compañero de Verón, en un momento, uno de los delincuentes lo increpó:
"O me das la llave o te corto la mano", tras lo cual "uno le agarró la mano, se la estiró y otro
vino con un hacha y pasó lo que pasó...le cortaron un dedo", el índice de la mano derecha.
Tras el ataque, los agresores escaparon con pertenencias de Verón, quien fue
auxiliado por compañeros en la terminal y trasladado al hospital de Escobar, desde donde luego fue
llevado a un centro asistencial privado de Vicente López.
Verón no pudo declarar ayer ante la fiscal de Escobar a cargo del caso, Paula
Gaggiotti, ya que se encontraba "en estado de shock y no pudo decir nada más que lo que
inicialmente contó a los compañeros que lo auxiliaron en los primeros momentos".
Tras el ataque, los choferes de la línea 60 se declararon en paro, realizaron un
corte sobre la autopista Panamericana a la altura del kilómetro 44, en la mano que va a Zárate, y
circularon luego a escasa velocidad, provocando un congestionamiento en el tránsito.
En otra línea
Ayer hubo más agitación cuando un chofer de la línea 47 de Capital fue asaltado
en el complejo habitacional Lugano I y II por una pareja que le robó dinero, un celular y le
produjo un corte en una mano. En este caso no hubo intento de amputar un dedo. "El chofer resistió
y el ladrón usó una trincheta como arma para atacar", dijo un policía