Buenos Aires.— La Cámara en lo Penal Económico confirmó el procesamiento con
prisión preventiva del rosarino Mario Roberto Segovia, bautizado como "El rey de la efedrina", en
una causa por presunta importación ilegal de sustancias tóxicas provenientes de Francia.
La resolución sobre Segovia, acusado además de ser el máximo traficante de
efedrina a México, fue dictada por la Sala B de la Cámara, integrada por Carlos Pastel, Marcos
Grabivker y Roberto Hornos. El fallo ratificó la medida, que incluyó un embargo de 200.000 pesos,
que había sido dictada hace un par de meses por el juez Ezequiel Berón de Astrada.
Luego de reunir pruebas ofrecidas por la División Causas Penales de la Dirección
General de Aduanas (DGA), el juez concluyó entonces que, bajo la falsa identidad de un preso,
Segovia recibió de un laboratorio francés aconitina y ricinina, dos sustancias que pueden ser
utilizadas como precursores para agresivos químicos.
Por correo. En el caso de la aconitina, el juez sostuvo que el contrabando se
había consumado, mientras que en el de la ricinina, descubierta en 2006 por personal de DGA en un
sobre de correo de Federal Express proveniente de Francia destinado a "Héctor Benítez", fue en
grado de tentativa.
Los tóxicos están prohibidos debido a sus efectos nocivos para los seres
humanos. La ricinina, usado como plaguicida, genera convulsiones y alteraciones en la corteza
cerebral. La aconitina es uno de los venenos más violentos conocidos.
Los investigadores determinaron que Benítez era un preso del penal de Sierre
Chica al que Segovia le había "robado" su identidad. Cuando fue detenido, Segovia tenía en su poder
un documento a nombre de Héctor Germán Benítez. Una pericia demostró que la letra de Segovia
coincidía con quien actuaba con aquella identidad.
Se consideró probado que "haciéndose pasar por Benítez" y como presidente de
Excel Import Export se conectó con el laboratorio Latoxan, ubicado en rue Léon Blue 2600, de
Valence, en Francia, para importar los tóxicos.
La caída.Segovia adquirió notoriedad cuando fue detenido por el juez federal de
Campana, Federico Faggionatto Márquez, por la supuesta venta de efedrina a México. Fue apresado en
noviembre en el aeroparque Jorge Newbery cuando estaba por viajar a Puerto Iguazú.
En un allanamiento a su casa de Fisherton la policía secuestró dinero, costosos
autos, lingotes de oro, armas y relojes. "No soy el rey de la efedrina, soy el rey del trabajo",
enfatizó en su momento Segovia.
Faggionatto Márquez lo procesó como financista y organizador de una banda
dedicada a la guarda y contrabando de estupefacientes en la localidad de Ingeniero Maschwitz.
Además, fue procesado en otra causa que instruye el juez en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky,
por presunto envío de 8.000 kilos de efedrina a México en paquetes de azúcar.