El avance en la utilización de la tecnología en las relaciones humanas en la sociedad no siempre implica empatía. Muchas relaciones se ven deterioradas por el uso abusivo de los medios de comunicación. El uso de celulares, computadoras, implica en algunos casos una falta de responsabilidad, que en muchos casos pueden provocar robos de identidad o inducir a situaciones que profundizan falencias emocionales existentes. Tales casos están retratados en la película “Disconnect”, donde se plantean varias situaciones: bullying a través de dos compañeros de escuela que “le tienden una broma” que tendrá un desenlace en la víctima de graves consecuencias, y que a su vez desentrañará una serie de patologías en las relaciones familiares de ausencias emocionales. También otro caso en que aflora en una pareja la falta de comunicación y cómo “confiar en un extraño”, que pareciera ser una solución momentánea al problema de transmitir sentimientos, conduce a robo de identidad y desfalco a través de un sitio de chat. Los menores que son reclutados en sitios porno, pensando que a través de este medio saltarán a la fama. Todo indica que tenemos al alcance de nuestra mano una herramienta muy útil en algunos casos, pero puede ser un arma letal si no se utiliza con responsabilidad y supervisión en caso de menores. Otra idea que deja al descubierto esas falsas relaciones virtuales es que no debemos dejar huecos en la manifestación de nuestros sentimientos y en la confianza en forma personal, para que éstos no sean utópicamente rellenados por los “háckers de sentimientos o fantasmas tecnológicos”.



































