El presidente Barack Obama y Estados Unidos dieron pasos ayer para hacerse cargo del esfuerzo de rescate en Haití, enviando toneladas de ayuda y miles de soldados para tratar de mantener el orden, además de socorrer a los afectados por el devastador terremoto de esta semana en un país que incluso en tiempos normales es apenas funcional.
Enfrentado al primer desastre humanitario en gran escala en su presidencia, Obama le ordenó a su gabinete poner a Haití como prioridad máxima, y prometió 100 millones de dólares, con la probabilidad casi segura de más donaciones.
"Estados Unidos está proveyendo gran parte del esfuerzo que está manteniendo a la gente comunicada y trabajando juntos, al tiempo que tratamos de establecer la autoridad, rehabilitar el gobierno y comenzar a hacer lo que hacen los gobiernos para reconstruir", dijo la secretaria de estado Hillary Rodham Clinton al canal Fox News.
Consciente del profundo costo político que pagó George W. Bush por su lenta e inefectiva respuesta al Huracán Katrina, la Casa Blanca se ha esforzado para mostrar la total dedicación de Obama desde inmediatamente después que el terremoto de 7,0 de magnitud sacudiese Haití el martes por la tarde.
Los analistas infieren, además, que con el inmenso operativo de ayuda Obama quiere evitar una oleada de inmigrantes haitianos y, también un gesto a la región y al mundo para solidificar el liderazgo de EEUU.
Tolerancia cero. "No voy a tolerar ninguna excusa para que no hagamos lo mejor posible en este tiempo de tragedia", dijo Obama en el Capitolio, en su tercera comparecencia pública sobre el asunto en dos días.
El presidente anunció que "las primeras olas" de la respuesta estadounidense estaban ya en el lugar, con dos equipos de búsqueda y rescate en tierra, barcos de la Guardia Costera en puerto, el Comando Sur de las fuerzas armadas en control del aeropuerto y puentes aéreos llevando muy necesitados suministros y sacado a los heridos.
“Uno de los esfuerzos de ayuda más grandes en nuestra historia reciente” están en marcha hacia Haití, dijo Obama ayer al anunciar la ayuda.
Hasta 5.500 soldados e infantes de Marina estadounidenses estarán en tierra o en barcos frente a las costas de Haití para mañana, dijo un funcionario del Departamento de Defensa.
Más de media decena de naves, incluyendo un barco hospital con 12 salas de operaciones, también se dirigía a la nación caribeña el jueves o estaba preparándose para marchar, dijo el vocero Bryan Whitman.
Hablando ante los reporteros en la Casa Blanca, Obama dijo que el gobierno estadounidense está haciendo una donación inicial de 100 millones de dólares, pero que esa cantidad crecería durante el año.
Obama dijo que tomará horas, “quizá días” para hacer que todo el contingente de ayuda estadounidense llegue a tierra, debido a los daños que sufrieron caminos, los aeropuertos, los puertos y las telecomunicaciones.
El mandatario reconoció que “nada de esto parecerá ser suficientemente rápido” para muchos haitianos en desgracia.
A los haitianos, Obama les prometió: “Ustedes no serán dejados en el desamparo”. Les dijo que Estados Unidos y el mundo “están con ustedes”.
Clinton, en tanto, afirmó que Estados Unidos y el mundo deben hacer todo lo posible para ayudar a Haití a superar su “ciclo de esperanza y desesperación”.
La secretaria notó que la nación caribeña estaba todavía recuperándose —con la ayuda de Estados Unidos, las Naciones Unidas y otros países— de los daños provocados por las tormentas del año pasado y agregó que la clave consiste ahora en “devolver cierto grado de normalidad a la gente”.
Enorme retroceso. Antes del terremoto, agregó, “teníamos en marcha un esfuerzo del gobierno de (Barack) Obama para ayudar realmente al pueblo y estábamos logrando progresos. Esto es devastador a todo nivel” y agregó que Estados Unidos hará todo lo que pueda para ayudar a la reconstrucción de Haití.
"La División Aerotransportada 82 ya va a Haití, el portaaviones Carl Vinson estará pronto a la vista y la Guardia Costera ha hecho un magnífico trabajo para ayudar a evacuar a las víctimas", agregó.
"Esta es una catástrofe devastadora", añadió Clinton. "Este es un trabajo increíblemente complejo. Tenemos algunas de las mejores personas del mundo allí y vamos a hacer todo lo que podamos para ayudar".
Estados Unidos y otros países dijeron que estaban enviando alimentos, suministros médicos y perros especialmente entrenados para asistir al país más pobre del Hemisferio Occidental.
Bush, otra vez en escena. En el marco de los anuncios de ayuda a Haití Obama se reunió en la Casa Blanca con los ex presidentes Bill Clinton y George W. Bush, a quienes les solicitó que coordinen los esfuerzos para involucrar a más estadounidenses en los planes de ayuda a la nación caribeña.
Obama le agradeció a ambos ex presidentes que hayan acordado ayudar en la recaudación de miles de millones de dólares para reconstruir la nación caribeña.
"A unirnos de esta manera, estos dos líderes envían un mensaje inequívoco al pueblo de Haití y a los pueblos del mundo", dijo Obama desde el Rosedal de la Casa Blanca, hablando de pie en un estrado con Bush y Clinton a su lado.
"En estas horas difíciles, Estados Unidos está unido. Estamos unidos con el pueblo de Haití, que ha mostrado una resistencia increíble y les ayudaremos a recuperarse y a reconstruir", agregó.
Mientras Bush dijo que la mejor manera de ayudar a Haití es simplemente hacer donaciones en efectivo, Clinton afirmó que él y Bush colaborarán para asegurarse que las donaciones a Haití se gasten sabiamente.
Clinton dijo que los haitianos pueden construir un futuro mejor si los estadounidenses hacen su parte.
Los ex mandatarios pidieron a la ciudadanía estadounidense que concurra a un nuevo cibersitio para hacer sus donaciones: www.clintonbushhaitifund.org.
Bush dijo que la mejor manera de ayudar a Haití es donando dinero.
“Sé que muchas personas quieren enviar mantas o agua, pero simplemente envíen dinero”, dijo Bush, quien hizo su primera visita a la Oficina Oval desde que dejó la Casa Blanca hace un año.
Clinton, que también es el enviado especial de Naciones Unidas para Haití, dijo que alguna vez se había hospedado en hoteles haitianos que se derrumbaron con el terremoto del martes. Dijo que también había comido con personas que luego murieron en el desastre.