La mayor parte de la red de indicios que citó el juez Javier Beltramone al procesar a Diego "Panadero" Ochoa cayó sobre los cinco acusados de cometer dos ataques a tiros contra Maxiliano "Quemadito" Rodríguez, fulminado con un tiro en la nuca el 5 de febrero en Corrientes y Pellegrini. Esos hombres, allegados a la barra brava de Newell's, fueron procesados como coautores o partícipes en la ejecución de esos ataques.
Se trata de Héctor David Rodríguez, Sergio Federico Acosta (a quienes se les amplió un procesamiento previo), Walter Acosta, Jesús Romano y Emilio Salazar.
Quemadito Rodríguez, de 26 años e hijo del principal acusado por el triple crimen de villa Moreno, integró el núcleo duro de la barra leprosa hasta que "bajaron" a Panadero del paravalanchas.
El 27 de enero pasado, a poco de quedar libre tras un año en prisión, fue atacado a tiros frente a la casa de su novia Sofía, en Coronel Arnold al 3200. Entonces, dos sujetos descargaron una lluvia de disparos y escaparon en un auto. Un plomo lo hirió en una pierna, por lo que debió usar muletas. Nueve días más tarde fue asesinado cuando caminaba junto a Sofía y dos amigos.
Pruebas. Los primeros acusados fueron Héctor David "Porteño" Rodríguez, de 22 años, y Sergio Federico "Chuno" Acosta, de 26. El primero como autor del disparo. El segundo como quien manejaba la moto en la que huyó el trío de atacantes. Ahora Beltramone agregó pruebas y los envió a juicio por el primer ataque.
La pesquisa llegó a ellos por el relato de Sergio "Quemado" Rodríguez, padre de la víctima, y otros allegados. Un amigo que acompañaba a Quemadito el día del crimen contó que, luego del disparo, Sofía gritó desesperada "fueron los de Newell's", "fue el Porteño", a quien conocía de la barra.
Incluso, familiares de Quemadito contaron que al sobrevivir al primer ataque el joven contó que los agresores habían sido "Chuno" y "Emilio"—Salazar, con quien había ido a la escuela y que ahora fue procesado por ese crimen fallido— y "Porteño", quien manejaba un Peugeot 206 con vidrios polarizados. Entre sus íntimos, adjudicó el ataque a problemas "con Panadero".
Un Peugeot 206 se secuestró en la casa de Sergio Acosta. Así como una moto Honda Tornado blanca idéntica a la que, según un cuidacoches, usaban los asesinos. Un mes después del crimen, Porteño compró un VW Bora valuado en 130 mil pesos pese a declararse desocupado.
Otro indicio es que la madrugada posterior Chuno y Porteño se fueron con sus novias a Mar del Plata. El viaje se probó por movimientos de celulares y fotos subidas a Facebook. Volvieron el 13 de febrero.
A ellos se sumó un hermano de Acosta, Walter o "Walo", de 37 años, detenido hace dos semanas en Ushuaia. Fue procesado como coautor. Le reprochan haber hecho el ademán de extraer un arma para distraer a la víctima, vestido con ropa de trabajo azul como la encontrada en su casa.
Su teléfono fue detectado por la antena de Pellegrini y Presidente Roca la tarde del hecho, inmóvil en la zona, entre las 18.08 y las 18.38. El asesinato fue a las 18.30. Antes y después, las antenas permiten reconstruir el recorrido de ida y vuelta a la casa de su hermano en Cagancha al 3400. También viajó a Mar del Plata. Para el juez, el trío se fue a la costa "buscando enfriar la situación, pues sabían que Sofía conocía al menos al Porteño".
El último acusado fue Jesús Romano, de 21 años y amigo del joven asesinado. Le imputan actuar como entregador y fue procesado como partícipe primario. Esa tarde Romano fue a visitar a Quemadito junto a Matías C., quien está fuera de sospecha. Conversaron hasta que Maxi y Sofía decidieron ir a un bar. Cuando la pareja caminaba hacia la esquina ocurrió el ataque, mientras Romano intentaba arrancar su moto.
Aunque dijo no conocerlo, es ahijado de Walo. Le adjudican haber revelado a los sicarios el domicilio de Quemadito, dato que sólo conocía una decena de personas. Se detectó que a las 18.06, desde el departamento, envió un mensaje a su padrino, según se infiere, para avisar que la víctima estaba por salir del edificio. "Maximiliano Rodríguez los había identificado, era peligroso, estaba armado y ellos lo sabían", evaluó el juez.